¿El vínculo es siempre beneficioso?

¿Crees que el vínculo con nuestros perros y gatos siempre nos beneficia a ambas partes?

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Existe muchísima evidencia científica sobre los beneficios que aporta la vinculación de los humanos con perros y gatos, para las tres especies.

Pero… También existe un lado oscuro de esta relación, que se manifiesta de diferentes maneras.

La fatiga por compasión

Uno de esos casos en los que este vínculo se convierte en perjudicial es la llamada “fatiga por compasión”.

Se trata de un trastorno muy frecuente en personas que cuidan de colectivos necesitados, como pueden ser los perros y gatos abandonados.

Así, todas aquellas personas cuyo vínculo con los animales de compañía las ha llevado a dedicarse a cuidar de animales abandonados, ya sea como voluntaria o como profesional, están en riesgo de padecer este trastorno.

¿En qué consiste la fatiga por compasión?

Se define como un tipo de estrés (trastorno secundario de estrés traumático) resultante de la relación de ayuda, de la empatía y del compromiso emocional con individuos que necesitan cuidados.

Y, debido a este estrés crónico, las consecuencias en las personas que lo padecen pueden ser diversas. Entre otros muchos síntomas, pueden aparecer:

  • Dificultades para dormir
  • Aislamiento social
  • Depresión

Todo esto se debe al desgaste y la frustración de estar luchando constantemente en una causa sin fin, como es el abandono de animales.

Otros ejemplos

En el sentido de las consecuencias negativas que puede llegar a acarrear el sentirse vinculado emocionalmente con un perro o un gato también tenemos otras situaciones:

El duelo

El duelo por la pérdida de un animal de compañía puede llegar a ser patológico cuando se dan determinadas condiciones.

La más importante es la falta de una red social de apoyo.

¿Qué significa?

Básicamente tener gente (amigos, familiares, compañeros) que no solo comprenda el dolor de la pérdida sino que pueda estar al lado de la persona, dando el tiempo y el espacio necesarios, apoyándola y ayudándola al ritmo que ella necesite.

Muchas veces pasa que cuando perdemos a nuestros perros, y lo decimos en nuestros entornos laborales o sociales, se oyen frases como:

  • Bueno, solo es un perro, compra o adopta a otro y ya está, ¿no?
  • Hace ya tres días que murió, podrías estar mejor…
  • Es ley de vida, no haber decidido tener perro/gato
  • Tú y los perros/gatos… No puedes comparar con la muerte de un familiar humano, no es lo mismo.
  • Ya no vivías con él, ¿cómo vas a sufrir su pérdida?
  • Mira, a mí se me murió hace dos meses y me he comprado otro igual. Es bonito verdad? Ya podrías ir superándolo, que de lo tuyo hace medio año ya.
  • No me hables de la pérdida de tu perro/gato cuando yo estoy hablándote de la pérdida de mi (familiar humano de la persona).

Todo esto suele oírse frecuentemente, y realmente hace que la persona que está pasando el duelo se cuestione hasta los cimientos de su relación con su perro/gato, ese que ya no está y que, físicamente, duele su pérdida.

Con una buena red social de apoyo que dé espacio, tiempo y ayuda desde la comprensión y el respeto se consiguen superar los duelos de manera mucho más llana y se evitan duelos patológicos, bloqueos y otros problemas.

Síndrome de sobrecarga del cuidador

Este síndrome se suele dar cuando una persona tiene que cuidar de un animal enfermo crónico, con lo que esto supone.

Todos estos casos se dan evidentemente entre personas (cuidador-persona que requiere cuidados).

Y como el vínculo con los animales de compañía hace que los incorporemos a nuestra red social más íntima, este tipo de problemáticas surgen cuando nuestros animales están enfermos o mueren.

Síndrome de Noé

Otro caso especial de vínculo patológico de las personas con los animales es el conocido “Síndrome de Noé”.

Éste consiste en un trastorno mental que lleva a la acumulación de un excesivo número de animales con la intención de quererlos y cuidarlos, supuestamente, pero que termina siendo perjudicial para estos animales,
que suelen ser víctimas de la negligencia de la persona acumuladora.

También es un problema de salud pública y para la persona, que vive en un entorno totalmente insalubre, repleto de heces y orina de los animales que, además, suelen estar enfermos y con infestación de parásitos.

Se cree que este tipo de trastorno viene provocado por un trastorno del desarrollo en la infancia donde se estableció un vínculo con los animales como apoyo emocional en situación de negligencia o abuso de los padres o tutores.

Así, algunas personas con ese historial infantil pueden llegar a crear una necesidad de apoyo emocional mal entendida por parte de los animales cuando llegan a su etapa adulta, sin ser capaces de detectar las necesidades reales de esos animales que le rodean.

Consecuencias de la posición de superioridad

También podemos hablar de todas las consecuencias que conlleva cuando este vínculo con los animales de compañía se establece desde el punto de vista de la superioridad humana:

Al creerse una persona con derechos por encima de su perro o gato esto puede llevar al maltrato, al abandono o a la explotación de estos animales, con sus tristes desenlaces.

La antropomorfización

Consiste en atribuir características humanas, que no les corresponden, a otros animales.

Esto puede llevar a no tener en cuenta las verdaderas necesidades de un perro o gato y que, teniéndolos en casa por el vínculo con ellos, pero sin entender lo que realmente les conviene, se puede acabar afectando gravemente al bienestar de esos animales que tanto se quieren.

Por ejemplo, el creer que un perro o un gato pueden ser celosos o vengativos, cuando ese tipo de sentimientos no les pertocan, puede llevar a que se les castigue o se les aísle, sin entender que la verdadera razón de ciertos comportamientos pueden ser miedo u otras causas.

Por tanto, no se les tratará adecuadamente para resolver esa problemática de convivencia, pudiendo acabar en abandono o maltrato del animal.

En conclusión:

Las ventajas y beneficios de nuestro vínculo con los animales de compañía son muchos y muy diversos, pero hay que mantenerse muy atentos porque existen también aspectos negativos que debemos conocer, prevenir y detectar para reconducirlos y tratarlos antes de que las consecuencias sean graves.

Si quieres saber más sobre el vínculo humano-animal puedes unirte al curso que hemos creado sobre ello. Tienes toda la info en el botón de aquí abajo:

Este artículo ha sido escrito en colaboración con la Dra. Paula Calvo, Doctora en Antrozoología.

Paula es una crack en todo lo relativo al estudio de esta ciencia, ya hace 10 años que nos conocemos y estamos colaborando en cosillas muy diversas así que, por qué no, hemos pensado en sacar esta serie de posts sobre el vínculo, que creemos que pueden servirte muchísimo.

Si quieres saber más de Paula, puedes conocerla en su web antrozoologia.com. Donde, por cierto, ¡también me encontrarás a mí por allí! 😛

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