Mi perro tira de la correa

¡Y se me va la vida en cada paseo!

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No sé si te sonará la situación, pero uno de los problemas más grandes e importantes a la hora de salir a pasear con nuestros perros es el de tirar de la correa.

Sí, el hecho de que vayan a tope de power, tirando todo el rato para llegar a donde sea: que si a saludar al perro de ahí delante, que si entrar al parque, que si oler el pipi que el otro perro acaba de hacer en el árbol…

O incluso por inercia.

Porque ya han aprendido así.

¿Qué tal tus hombros? ¿Y tu espalda? ¿Bien?

Pero… Antes que nada, vamos a poner en situación todo esto.

Ir con un perro todo el día tirando de la correa no es agradable para ti, y aunque no lo parezca, tampoco para él.

¿Por qué tiran de la correa?

Cada perro puede tener un motivo distinto por el que tira de la correa.

¿Por qué crees que tu perro tira de la correa? Excitación, impulsividad? ¿Que ha aprendido a pasear así, por inercia? ¿O bien por miedo, porque quiere huir de algún sitio, persona, perro o acontecimiento que ha pasado en ese momento?

Sea por lo que sea, lo primero que necesitas es descubrir y entender cuál es el motivo de todo esto, para poder empezar a trabajar desde la base.

Vamos por partes:

Si tu perro tira por miedo, lo primero y más importante que deberías hacer es llamar a un buen profesional de la educación canina. Que te ayude a trabajar de manera específica y personalizada todos los miedos de tu perro. Cuando vayáis mejorando en la terapia con tu perro verás que poco a poco el manejo de correa va mejorando y podéis pasear más tranquilos.

Si, en cambio, tu perro tira por cualquier motivo relacionado con la excitación o la impulsividad, lo primero que necesitas es saber cuál es el razonamiento que necesita hacer tu perro para ver que no necesita tirar de la correa.

¿Qué podemos hacer?

El razonamiento

Es importante que tu perro entienda que por no tirar de la correa no dejará de llegar a los sitios a los que quiere ir, sino que, encima, llegará antes y más tranquilo. Algo así como

“si tiro de la correa no avanzo o me voy en dirección distinta… no mola. Si no tiro de la correa, llego a donde quiero o necesito”.

Créeme, si no tiene problemas de miedo / reactividad / ansiedad, verás que cuando entienda este razonamiento, irá tirándote mucho menos de la correa.

Las bases

Trabaja las bases. Desde casa. Esto es importante, no podemos construir una casa sin unos buenos cimientos así que te recomiendo que empieces por trabajar el autocontrol.

Empieza en casa, con comida o juguetes, y ves aumentando el nivel.

Más adelante empieza a hacer ejercicios de autocontrol con comida en el suelo, a la que solo accederá cuando tú le des el OK. Y tú solo le darás el OK cuando esté tranquilo, sin tensar la correa.

¡Importante! Deja que sea él el que gestione todas esas emociones, sino no aprenderá nada.

Las redirecciones

Trabaja las redirecciones.

¿Qué es una redirección? Es un cambio de dirección y del foco de atención del perro. Un cambio de contexto.

¿Suena fácil y divertido no? Pues son la clave para mejorar el manejo de correa.

Pararte, cambiar la dirección si te tira de la correa o incluso irte en sentido contrario al que está tirando tu perro, te ayudarán a que entienda que solo llegará a los sitios si va tranquilo.

Si te mira, viene contigo o camina relajado no dejes de felicitarlo! No pierdes nada de energía por decirle un MUY BIEN cuando hace lo que necesitas, y a la vez le ayudas a entender qué es lo que estás buscando en él.

Tu cuerpo lo dice todo…

Sé muy clara con lo que le dices con el cuerpo y, sobre todo, no intentes que vuelva a ti o te mire a causa de un tirón que des tú. Olvídate de tirones.

Sé clara de a dónde quieres ir, hacia dónde estás caminando.

Si te has de parar, párate. Si has de acortar la correa, hazlo. Sin problema. Pero no des tirones secos tú.

Eso solo causará un rebote en el que el perro acabará por seguir tirándote de la correa.

La paciencia es la madre de la ciencia, decían por ahí

Pues eso.

Ten paciencia y deja que tu perro piense. Tenemos la manía de pensar que nuestros perros no nos han oído pero, amiga… Sí. Nos oyen. Solo hace falta que dejemos que piensen.

Tu perro aprenderá más y mejor, y te escuchará con mucha más atención a la que vea que no le estás repitiendo las cosas como si apretaras un botón de mando de videojuego 🙃

Si te paras a pensar, verás que todas tenemos la deria de repetir las palabras a nuestros perros cada aproximadamente 1 o 2 segundos. ¿Has probado de contar hasta 10? Prueba a esperar 10 segundos antes de repetirle lo que sea que le has dicho, y me cuentas.

Positiviza el nombre

Otra de nuestras muchas manías como seres humanos que somos es el de utilizar el nombre de nuestros perros solo para lo negativo. Para que vengan. Que paren. Para que dejen de jugar. Que suelten eso que han cogido del suelo.

Si a ti solo te llamaran para pegarte broncas o bien siempre que te llamaran por tu nombre se acabara la juerga… ¿Crees que te gustaría llamarte como te llamas?

A mí ya te digo que no. Seguramente ya me habría cambiado el nombre y no me llamaría Marta.

Prueba de llamar a tu perro para las cosas buenas. Para darle la comida. O un premio. Para jugar con él. O simplemente porque quieres que te mire y ya. Y que cada vez que lo llames, se lleve algo súuuuuuper guay de la vida.

Y me cuentas dentro de unos días a ver cómo va. Esto te ayudará mucho no solo para el manejo de correa sino también para otros temas como la llamada y cualquier tema de comunicación y convivencia con tu compi.

Un ratito zen en cada paseo

Has probado de sentarte en un banco, sacar el móvil y ponerte a mirar Facebook o Instagram en medio del paseo con tu perro?

Si es que sí, ¿cómo ha ido? ¿Se ha tumbado tranquilo o ha llorado, gimoteado, pedido mimos, subido encima, te ha tirado de la correa, ha ladrado o ha intentado hacer millones de cosas en medio minuto?

Si se ha tumbado y se ha puesto a mirar el mundo así sin más, ¡enhorabuena!

Pero si no… Ya sabes que hacer 😋

Saber estar sin hacer nada es muy importante para el equilibrio emocional de nuestros perros. Mucho. Y no hace falta que intentes que esté tranquilo 2h de entrada.

Empieza por medio minuto… ¡A ver qué tal!

¿Tienes dudas?

Hay mucha más chicha para trabajar en este tema, pero no quiero abrumarte y que luego me digas que no has hecho nada.

Prefiero que lo vayas practicando todo poquito a poquito, y que si quieres más, me lo pidas 🙃

Y si quieres saber más ya de ya, entonces en abril te espero dentro de Revoluciona Tus Paseos, el curso online donde te ayudaré a trabajar a tope este y otros temas relacionados con los paseos con tu perro 🐶

Si te inscribes en la Lista Prioritaria rellenando el formulario de aquí abajo empezarás a recibir algunos correos para que me puedas dar tu opinión y ayudarme a crear el curso adaptado a ti y a tu compi perruno.

¿Te vienes?

¡Te espero al otro lado! 💜

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