La llamada con tu perro. ¿Cómo la llevas?

Convivencia y vínculo unidas

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Primero de todo, vamos a poner todo esto en contexto.

Vas paseando con tu perro y llegas al parque. Le quitas la correa y dejas que vaya a jugar con sus compis, esos con los que se lo pasa tan bien cada día en los paseos.

Pasa el rato, y le pides que venga para que os podáis ir a seguir el paseo.

No viene.

Vuelves a llamar, tranquila, pero sigue sin venir. Obviamente, jugar es más molón que venir contigo, pero eso impide que sigáis el paseo.

Vuelve a llamarlo, esta vez más nerviosa y con la voz más alta. Te mira, pero vuelve a jugar.

Acabas de los nervios porque no te hace ni caso, frustrada a más no poder y enfadada con tu perro porque no hay manera de acabar bien un paseo. Te acercas, lo coges, lo atas y os vais. Llegas a casa cansada y frustada porque no es la primera vez que pasa, y por suerte, esta vez no se ha escapado, no te ha cruzado la calle ni se ha ido persiguiendo un rastro hasta la carretera.

¿Te suena?

Esto es lo que suele pasar cuando pensamos que nuestros perros tienen que saber que “ven aquí” significa llegar a nosotros al momento, dejando lo que están haciendo, de manera natural y sin explicárselo.

No amiga, no. Los perros no tienen por qué saber esto ni lo aprenden por absorción.

¿Por qué necesitamos que nuestros perros vengan?

Queremos pasarlo bien en los paseos.

Confiar en nuestros perros. Dejarles que vayan a su bola y que sean independientes, pero a la vez que estén atentos a nosotras y que cuando les llamemos vengan.

Para evitar que pase cualquier cosa, desde un posible atropello a un simple encuentro con otro perro que preveemos que no va a acabar bien, así como que no se pongan a cazar, perseguir gatos, bicis, niños o que si tiran un petardo o haya algún sobresalto, se asusten y huyan despavoridos.

Seguro que tú tienes tus propios motivos.

Y si tienes un perro de tipo cazador, con miedo, con problemas con otros perros o con personas, que se esté adaptando a tu vida… Aún estás más sensibilizada con este tema.

¿Voy bien?

¿Alguna vez se ha escapado tu perro? ¿Alguna vez has temido que no volviera o que pasara algo?

Todo puede pasar, y es por eso que trabajar una buena llamada es imprescindible.

¡Pero además de imprescindible, es súper divertido!

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Trabajar a través del vínculo

Cuando trabajamos las cosas a través del vínculo que nos une a nuestros perros, salen de manera más natural.

Por lo tanto, la base fundamental es tener un vínculo sano con ellos.

Gritar, castigar, engañar o frustrarnos con nuestros perros no sirve de nada y, además, deteriora el vínculo.

Es importante que consigas que tu perro esté pendiente de ti, sin dejar de disfrutar del paseo, y que quiera venir de manera natural.

Que consigas un perro que se gira de vez en cuando para ver que va bien, el que cuando no sabe qué hacer viene y deja que tú gestiones la situación por él, aquel que cuando lo llamas viene contento y sabiendo que no habrá trucos. Que quizás le pones la correa, sí, pero que eso no es ningún drama.

Y sobre todo, aquel que cuando te das media vuelta y cambias de dirección, lo ve y viene de manera autónoma, sin que tú le tengas que pedir nada y que puedas felicitarlo por ello.

Porque las cosas van bien, funcionan, vas tranquila y sabes que en cualquier momento vendrá y te hará caso si necesitas algo de él. Al igual que si él necesita algo de ti.

Ahora bien, conseguir esto no es fácil para muchas personas. ¿Cómo hacerlo?

  • Positiviza su nombre. Que llamarlo por el nombre no sea para echarle la bronca, o que se acabe algo que le mola. Que sirva para anticipar cosas interesantes y molonas 😋

  • Que nunca haya nada negativo por tu parte cuando llegue a ti. Lo de “ven cariño ven :)” para conseguir que venga y luego “mira lo que has hecho! Te parece normal? Se ha acabado el paseo” y pum, correa atada, tirón y nos vamos de malas maneras… No sirve de nada. Si quieres que venga, aunque la haya liado pardísima, llámalo, de buen rollo, y cuando llegue recuerda que ha hecho lo que le pedías. No le inhibas por hacer algo que le has pedido, porfa!

  • Ligado con el punto anterior, procura que no asocie la palabra “ven” con “te ato de la correa el 100% de las veces”, porque entonces “ven” significa “se acaba la juerga, lo bueno”, y no mola. No mola nada. Llámalo, refuérzalo cuando llegue y déjale seguir a la suya. Que vea que mola.

  • No fuerces situaciones. Empieza el entreno en casa, en lugares poco estimulados y fáciles a nivel emocional para tu perro. En los que pueda pensar. Por ejemplo: irme al bosque y trabajar la llamada con Lia cuando está buscando rastros de presas… no es el mejor momento. No, si aún no la tengo afianzada en casa y en lugares más fáciles para ella (caminos, calle poco transitada, parque sin demasiados perros, playas vacías… mil sitios). Detecta cuales son las situaciones en las que te cuesta MÁS que venga y póntelas para trabajar al final de todo. No te avances, porque la liarás: contaminarás la palabra “ven”, tendrás un posible conflicto con tu perro y él no aprenderá nada útil.

  • Si no puedes soltarlo en algunos sitios, mientras trabaja la llamada utiliza correas. Pueden ser las normales de paseo (1.5m – 2m) o correas largas (5m, 10m, 15m, 20m…). Aprender a utilizarlas no es difícil y vas a ir mucho más relajada mientras vas entrenando. Evita todos los fallos que puedas.

  • ¿Qué pasa si cuando le llamo no viene y estamos en el sitio más sencillo del mundo? Primero de todo, detecta por qué no está viniendo. Déjale pensar, no insistas. Por mucho que repitas “ven, ven, ven”, no conseguirás que venga más rápido. Intenta ponerle las cosas más fáciles y, si no lo consigues a la segunda, ves a buscarlo y asegúrate que se acaba la juerga (sin castigar). ¿Que está olfateando? Fin. ¿Que estáis paseando? Fin del paseo suelto. ¿Que está jugando con otros perros? Fin del juego. ¿Que se ha puesto a tomar el sol distraido en su mundo? Fin, en casa falta gente. Y para hacer eso no necesitas decirle nada, ni gritar, ni frustrarte. Atamos y nos vamos. Punto.

Sobre todo, recuerda afianzar muy muy bien la llamada antes de pasar a la siguiente zona o aumentar distancias.

Todo esto y mucho más lo veremos en el curso online Revoluciona Tus Paseos.

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¿Te vienes? Vamos a conseguir que tu perro quiera venir contigo de la manera más natural posible, y si ya lo hace, que consigas más y mejores resultados!

Te esperamos dentro 💜