Tus emociones y tu perro

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¿Cuánto crees que afecta tu estado emocional y tu lenguaje no verbal a tu perro?

¿Ves diferencias si estás tu u otra persona con tu perro? Seguro que sí. Eso se debe a la gestión emocional y al manejo del propio perro.

Seguro que cuando estás eufórico y muy activo tu perro también lo está. Te pide juego, atención, paseos… En cambio cuando estás enfadado toma más distancia o muestra algo de miedo. Ya no solo son los gritos que puedas dar, también es tu manera de moverte, de dirigirte a él o de hablar.

Hay un gran componente que es aprendizaje: el perro aprende que cuando estás enfadado gritas, o cuando estás triste estás mucho en la cama. Pero aún así, ellos son expertos en leer nuestro lenguaje no verbal. Nuestra manera de caminar, movernos, respirar… va a ser muy distinta según nuestro estado de ánimo.

Perros con problemas de conducta

Si es tu caso y estás trabajando con un educador, seguro que te ha dicho que tienes que relajarte y transmitirle al perro más calma y/o seguridad.

Alomejor eres de las que deja de respirar cuando le aparece un perro, o de las que acorta la correa solo “por si acaso”, de las que huye por patas, de las que habla al perro sin parar…

Es totalmente comprensible, sí. Tienes miedo de que tu perro se ponga como una fiera y pueda pasar algo. Pero estando tú más nervioso que él no vas a poder ayudarle adecuadamente.

Entonces, ¿cómo hago para relajarme?

  • Trabaja mucho los ejercicios que te haya pautado el educador. Hasta el punto en el que confíes en tu perro casi al 100%. Eso te ayudará mucho a saber qué hacer en cada situación que se te presente.
  • Medidas de seguridad si se requieren:bozal, arnés, correa larga… Saber que tu perro no puede escaparse o hacer algo a terceros ya te dará mucha tranquilidad.
  • Reflexiona: ¿qué es lo peor que puede pasar? Si tu estás haciendo todo de manera correcta (ejercicios, medidas seguridad…) no tiene porque pasar nada. Intenta liberarte de ese miedo. ¿Qué podría pasar? ¿que tire de la correa? ¿que de un golpe? ¿que ladre?
  • Aprende sobre lenguaje canino. Saber entender a los perros te ayudará a poder anticiparte en muchas situaciones y evitar que la situación os sobre pase.
  • Conoce muy bien a tu perro. Tienes que saber en qué punto se encuentra tu perro de la terapia, cuáles son sus límites, qué le gusta y qué no y hasta dónde le puedes pedir.
  • Respeta el proceso de aprendizaje tanto de tu perro como tuyo. Ambos tenéis que adaptaros e ir aprendiendo. No quieras correr ni ponerte unos objetivos instantáneos.
  • Acepta el perro que tienes. Habrá perros con más tendencia a una cosa que otros (miedos, ladridos, conflictos…) y es lo que hay. Busca y haz el tratamiento oportuno para tu perro y que llegue a ser la mejor versión de si mismo. Pero acepta que tu perro es un ser vivo independiente de ti. No vas a poder moldearlo totalmente “a tu gusto”.

En resumen,

Da el máximo de ti e intenta ayudarle lo mejor posible. Busca el enfoque objetivo y no te centres solo en lo malo o en todo lo que te queda por conseguir.

Seguro que desde que empezasteis vuestra vida juntos, has conseguido mejorar muchísimas cosas.

Cuéntame, ¿cómo llevas esos nervios? ¿tienes algun truquillo? ¡Te leo aquí abajo!

¡Hasta la semana que viene!

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