El Síndrome de Disfunción Cognitiva

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Etapa senior de nuestro compañero

Cuando nuestros perros se hacen mayores, la vida en conjunto cambia. Obtenemos muchos nuevos beneficios y nuestra manera de relacionarnos también cambia.

Los intereses son diferentes y el ritmo de vida baja, aunque la verdad, hay perros con espíritu joven ¡toda la vida!

La relación con ellos normalmente mejora ya que después de tantos años conviviendo hay un entendimiento mutuo BRUTAL. Es precioso de ver como con una sola mirada o un gesto del cuerpo son capaces de entender lo que queremos pedirles.

No debemos olvidar que cuando llegamos a estas edades tenemos que prestar  mucha más atención a su salud. El cuerpo está más deteriorado y los años van haciendo mella…

¿Qué nos puede ir surgiendo?

  • Problemas físicos. Ya pueden ser musculares, óseos, orgánicos… Es muy importante vigilarlos con el veterinario para evitar que vayan a más y coger a tiempo posibles dolencias a largo plazo.
  • Problemas que afectan a la mente. El más común es el Síndrome de Disfunción Cognitivo, también es conocido como Alzheimer (canino) o demencia senil.

Aparezcan problemas o no, llegará un momento en el que necesitarán mucho más nuestra ayuda y atención. No solo por los problemas que puedan tener sino por el simple hecho de la edad. Al final, igual que las personas, se vuelven más dependientes. Es importante que estemos con ellos para lo que necesiten.

Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC)

Es un trastorno neurodegenerativo gradual. De momento no tiene cura, existe medicación para frenarlo, pero no para erradicarlo. Se podría asemejar al Alzheimer, aunque no tiene todas las características exactas. 

Es importante que sepamos detectarlo para poder poner medidas y ayudar a nuestro perro a adaptar su vida lo mejor posible.

Veremos cambios en el comportamiento de manera  relativamente repentina y sin una causa aparente a simple vista.

  • Conductas sociales alteradas tanto hacia perros como a personas. Apegos repentinos, desinterés, no reconocimiento, conductas agresivas, etc.
  • Desorientación, deambulación, confusión… en sitios conocidos.
  • Ciclos de sueño alterados. 
  • Hábitos higiénicos alterados. Éste es uno de los síntomas más claros del SDC.
  • Pérdida del interés por explorar, cambios en la respuesta a determinados estímulos, nivel de actividad reducido…

Estos síntomas no son únicamente propios del SDC. Pueden serlo de otros problemas. Por lo que cuando veamos alguno de estos cambios, acudiremos al veterinario para que nos confirme que está pasando.

¿Cómo les ayudamos?

  1. Establecer rutinas muy estables para que puedan predecir lo que va a pasar en cada momento y así evitar estrés innecesario.
  2. Seguir estimulando sus mentes. Así evitaremos que caigan en el aburrimiento y se mantengan motivados. Juegos de olfato, entrenamiento de habilidades, paseos cortos pero frecuentes, juguetes interactivos, etc.
  3. Evitar reñir o castigar. Los cambios que hacen son debidos al problema. No los hacen de manera voluntaria. Si castigamos provocaremos confusión e incluso estrés o ansiedad. Buscaremos en la medida de lo posible adaptar el entorno.
  4. Tratamiento farmacológico para prevenir que se de el problema o para frenar el envejecimiento neuronal.

En general, lo mejor es adaptarse y darles espacio. Ellos mismos ya se sienten diferentes e incluso frustrados al verse con menos capacidades. Debemos estar ahí para seguir apoyándolos y ayudándolos.

Reflexión

Como seres vivos que son, tenemos que aceptar que en esta etapa están más flojos y poco a poco las fuerzas van menguando. Es un proceso natural inevitable así que mejor mirarlo desde la comprensión que desde la pena. 

Esto también nos ayudará a ser más racionales y menos emocionales y así tomar mejores decisiones.

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