Día 4 Enriquecimiento Ambiental. Pienso Congelado

Hoy sí. Empezamos con la práctica del #Reto30DEA . ¡Comida congelada!

Alguna vez te has planteado cómo de divertido puede llegar a ser dar la ración diaria de comida de tu perro… ¿congelada?  Porque sí, al final está muy fría, pero esos días de calor infernal de verano, o días de esos en los que realmente necesitas que tu perro se refresque y se hidrate a la vez… 

Es una opción a tener en cuenta.

¡OJO CON ESTO! Si tu perro tiene problemas digestivos o de algún tema de salud, es importante que no hagas nada que pueda perjudicarle. Si no estás segura de si le sentará bien, pregúntale a tu veterinario o prueba con muy poquita cantidad antes de nada. ¡Y siempre bajo supervisión!

 

Consigue la guía con las 5 Claves para Revolucionar los Paseos con tu perro


¿Qué necesitamos?

  • Un recipiente donde congelar la comida y donde el perro se comerá la ración.
  • Su ración diaria o una parte de ella. La podemos dejar en remojo un ratito antes de congelarla para triturarla y hacer un puré. Sino le echamos un poco de agua y ¡al congelador!

Y nada más, ¡así de fácil empezamos! Cuando queramos se lo damos y a divertirse.

Ten en cuenta que a algunos perros les puede no gustar y no pasa absolutamente nada.

Lo modificamos y nos adaptamos a ellos.

Cuando queramos, se lo daremos como si de su propio bol de comida se tratara. Podemos aprovechar para practicar ejercicios de autocontrol con un “bol de comida” mucho más suculento.

Cada perro interaccionará de una manera diferente con el bloque de hielo.

Unos optarán por lamer sin parar, otros morderán el bloque, otros le darán con la pata, otros lo lanzarán….

Cada perro tiene sus propias estrategias y es totalmente normal. Estas actividades no tienen una manera de hacer correcta e incorrecta.

Al contrario, se trata de que el perro piense y se “busque las castañas” para ganarse la comida.

Si lo has probado, ¿cuál es la estrategia de tu perro? ¿Le gusta? Déjalo en los comentarios 😛

Y bien, ¿qué beneficios encontramos en este reto?

  • Para perros muy voraces que aspiran la comida cuando comen ayudaremos a que mastiquen y tarden sus muchísimo más.
  • Nutricionalmente: el perro estará bebiendo agua, cosa que a veces no hacen con tanta frecuencia.
  • Si es verano, ¡será ideal para que se refresquen del calor!
  • Aquí la conducta que predomina normalmente es el LAMER. Es algo que les suele relajar. Si queremos potenciar aún más la calma, podemos colocar el bloque de tal forma que no se mueva y así intentar que el perro se acabe tumbando o sentando para comer.

Otras variantes e ideas

El alimento que usemos no tiene por qué ser su ración de pienso. Puede ser algo diferente para motivarle a jugar.

La fruta fresca triturada (sandía, melón, manzana, etc.) puede ser muy apetecible y ligera para el verano. Purés de verduras o la dieta blanda de un perro que necesite recuperarse de unos días de vómitos o diarreas.

El recipiente donde congelemos la comida puede darnos mucho juego. Cuanto más pequeño o estrecho sea más tendrá que ingeniárselas para sacar la comida. Vasos de tubo, cubiteras de hielo, rejillas, etc.

Y por último, ten en cuenta que los bloques de comida congelada los podemos colocar en lugares distintos. Esconderlos por el jardín o la terraza y que tengan que buscarlos con el olfato, ponerlos colgados de sillas o barandillas para que levanten cabezas, aguantarlo nosotros mismos, etc.

¿Qué te ha parecido esta renovación del reto? ¿Lo vas a poner en práctica con tu perro? ¡Enséñanoslo en redes!

Consigue la guía con las 5 Claves para Revolucionar los Paseos con tu perro