El oído, el gusto y el tacto.

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En este post te voy a hablar de los 3 sentidos que faltaban por explicar, son también súper importantes e útiles. Pero nunca más que el olfato 🙂

El oído

A través de las orejas perciben el sonido transmitido por vibraciones a través del aire. Y gracias a que se pueden girar les es más fácil orientarse y saber de dónde viene ese sonido, además de facilitar la entrada al oído interno.

Utilizan el oído como ayuda para orientarse hacia su objetivo y pueden distinguir si la fuente del ruido está en movimiento o no. A partir de los 16 días de vida ya tienen la capacidad de determinar la dirección del movimiento.

El día a día está lleno de ruidos y sonidos. Una gran parte de procedencia humana, como el ruido de los electrodomésticos o de la ciudad. Inevitablemente, han aprendido a discriminarlos y a no darles importancia. Aun así, tonos muy agudos y constantes como relojes digitales pueden acabar provocando incomodidad o estrés.

Las orejas tienen pelo tanto en el interior como en el exterior, algunas razas, como el caniche, tienen pelos más gruesos que van hasta el interior del conducto auditivo.

El rango de audición varía entre 67-45000 Hz, mientras que los humanos estamos entre 64-23000 Hz, un murciélago entre 1000 y 11 000 Hz y una marsopa hasta 150 000 Hz. Razas seleccionadas para la caza suelen estar especialmente predispuestos a alterar de sonidos y por tanto al ladrido de alarma.

A ti, te requeriría un gran esfuerzo oír a un ratón, mientras que tu perro puede escucharlo en el jardín o detrás de las paredes. Lo que nos indica su gran sensibilidad. Por eso, muchos perros pueden tener miedo o sentirse muy incómodos con ruidos metálicos, obras, pirotecnia u otros ruidos de alta intensidad incluso para nosotros.

¿Cómo responden a nuestros sonidos?

Debido a que llevan miles de años conviviendo con humanos, muestran una respuesta innata a cualquier sonido de sus guías. El tono que uses puede provocar cambios en el nivel de actividad, en el estado de ánimo o en la motivación a hacer dicha actividad.

De ahí, que cuando digas palabras muy activas tu perro sea capaz de emocionarse en tan solo un momento.

  • Durante el entrenamiento puedes utilizar palabras/sonidos cortos, repetitivos y agudos para acelerar al perro y por tanto conseguir rapidez y mayor motivación: chasquidos, silbidos, aplausos…
  • Y para calmarlo puedes decir palabras/sonidos largos y lentos: uoohh, shhhh, despaaacio…

Seguro que has visto el típico perro que demanda atención ladrando y su guía le grita que se calle, probablemente los ladridos vayan en aumento, ya que involuntariamente la persona lo está animando.

Esto no quita que no tengas que trabajar. Tú perro responde a tus sonidos, pero si no le enseñas qué significa cada uno no habrá asociación y por tanto no podrá hacer aquello que le estés pidiendo.

El gusto

Es el sentido menos desarrollado, ya que tienen menos papilas gustativas que nosotros 1 700 (perro) vs. 9 000 (humano). Si te fijas, su lengua es mucho más lisa y delgada.

Aún así, son capaces de distinguir el dulce, ácido y amargo. Pero el salado les resulta bastante difícil. Esto es debido a que en su antigua dieta 100% carnívora ya consumían una cantidad suficiente de sal, por lo que apenas desarrollaron las papilas encargadas del salado.

Los perros no se sienten atraídos por la comida por su sabor sino por su olor. Por eso, a veces comen cosas no comestibles.

Actualmente los piensos contienen una gran cantidad de potenciadores de sabor para hacerlos más apetecibles. Por eso a veces a tu perro le puede gustar más un pienso que huela muy fuerte aunque la calidad sea menor.

El tacto

La comunicación táctil empieza desde el momento en el que nacen. Cuando son cachorros buscan y necesitan el contacto con su madre y hermanos. Y poco a poco van desarrollándolo para invitar al juego, pedir atención, poner límites…

Cada perro tiene una sensibilidad al contacto diferente, pero el contexto siempre va a influir: experiencias vividas, qué esté pasando en ese momento o cual sea el interés en esa situación.

No será lo mismo que quieras acariciar a tu perro cuando estáis relajados en el sofá o cuando él esté viendo a sus amigos perrunos y solo quiera ir con ellos a correr.

La información se recoge mayoritariamente a través de las almohadillas, la piel y los bigotes.

  • Las almohadillas digitales son las delanteras. Funcionan como amortiguadores y dan información sobre el terreno. Además están aisladas por una gruesa capa de grasa que protege de daños ambientales como la temperatura. Son zonas muy sensibles.
  • Las almohadillas carpianas y metacarpianas son las dos de la base. Les ayudan a avanzar por el terreno y deben estar bien endurecidas y cuidadas para evitar lesiones y molestias.
  • La piel, el órgano más grande del cuerpo. Está preparado para percibir todo tipo de estímulos y por tanto es muy sensible a cambios. El pelaje, se adapta en consecuencia a la temperatura.
  • Los bigotes. Dan una información detallada de la dirección del viento y de posibles vibraciones por sutiles que sean. Están situados en diferentes puntos de la cara y avisan de acercamientos.
Fuente: google

Al percibir contacto, la información viaja a través de los músculos, tendones, articulaciones y nervios para saber donde se encuentran y en qué dirección se están moviendo.

Los perros son muy sensibles a la temperatura y la presión. Por eso no será lo mismo una caricia leve que una mano pesada encima. Por supuesto, cada perro lo vivirá diferente y no será lo mismo que el contacto venga de alguien conocido que desconocido.

Conclusión

La percepción que tu perro tiene de su entorno es diferente, por lo que deberías intentar facilitar en la medida de lo posible que pueda comunicarse apropiadamente.

Aquí acaba la serie de posts sobre los sentidos del perro. Espero que hayas aprendido y te haya sido de utilidad para entenderte mejor con tu compi.

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