La no-rutina

La semana pasada te hablaba de cuánto puede afectar a tu perro tener una rutina estable en su bienestar y equilibrio emocional.

Pues en el post de hoy te quiero hablar de lo contrario. Cuánto puede afectar el no tener unas rutinas claras e incluso como el hecho de no tener rutina ¡puede convertirse en una rutina! No siempre tendrá que ser negativo.

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Recuerda,

Tal y como te contaba en el anterior post, una rutina es una costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática (RAE).

El hecho de que sean acciones tan automáticas e integradas en el individuo hace que te puedas “relajar” y dedicar energía a otras cosas. Si cada día tuvieras que organizar exactamente todo lo que tienes que hacer no tendrías tiempo de nada más y acabarías mucho más agobiada.

Las expectativas son más importantes de lo que creemos. Nos dan mucha tranquilidad. Por eso si tu perro sabe cuándo pasear, por dónde, con quién, etc. le puede ayudar a descansar mejor el resto del día ya que sabe cuándo llegará ese momento.

En el anterior post también te hablaba sobre cómo puedes utilizar las rutinas a tu favor para potenciar conductas deseadas y por tanto mejorar la convivencia y bienestar emocional.

  • Observa y entiende cuándo es el mejor momento para hacer actividades más activas y más calmadas.
  • Pon bajo señal determinadas rutinas para que tu perro sepa qué esperar en cada momento (“a jugar”, “a la calle” “a dormir” “a comer”, etc).

Y por último, te expliqué por qué hay tipos de perro a los que le va mejor tener una rutina o momentos del día muy estructurados.

  • Perros con miedo. Poder anticipar qué va a pasar da mucha tranquilidad y ayuda a superar esos miedos más fácilmente.
  • Perros muy activos. Saber cuándo toca activarse y cuándo no les equilibrará, ya que estar todo el día demandando actividad impide un buen descanso.
  • Perros con problemas de soledad. Cuando se está en un trabajo de modificación de conducta es muy importante ayudar al perro a que vea que el quedarse solo es algo controlado y que “él puede controlar”.
  • Cachorros. Puede ayudar muchísimo en sus aprendizajes. Por ejemplo, tener una rutina de comidas ayudará a controlar mejor los momentos de eliminación y así poder reforzar y/o evitar escapes.

Y, ¿Cuánto afecta no tener rutina?

Una vez más y como siempre te digo: DEPENDE. Depende de cada perro. Cada individuo tiene un nivel de tolerancia y de sensibilidad distinto. Habrá perros a los que no ir al monte 2 semanas les hará estar mucho más nerviosos y susceptibles y habrá otros que seguirán exactamente igual. Así que, observa y conoce muy bien a tu perro.

Pero… ¿hay perros que no tienen rutina?

Claro. Pero es cierto que muchas veces el hecho de no tener una rutina clara y estar constantemente cambiando las actividades diarias se convierte en un modo de vida.

Por ejemplo,

Muchos educadores trabajamos con nuestros perros. Quizás no cada día, pero nos suelen acompañar días enteros a hacer visitas, clases, seminarios… Son perros que pasan de estar todo el día tirados en el sofá a estar 12 horas en el coche, en la calle, en casas ajenas, conociendo a muchas personas nuevas, diferentes ciudades…

Lo que observo mucho cuando me acompaña mi compi a un día de trabajo es que veo que ya sabe más o menos cómo va a ser el día. Así que cuando puede descansa, corre, olfatea, hace sus necesidades… es decir, se adapta. No espera nada. Esas famosas expectativas bajan.

Cuando mi compi está en casa sabe exactamente a qué horas se sale a pasear y a qué horas se come/cena. Pero si pasamos el día fuera todo eso cambia y ella, lo sabe.

¡OJO! Eso no significa que como mi perro se adapta deba dejar de dar buenos paseos, darle menos tomas de comida o no tener en cuenta que necesita descansar. Al contrario, un día así es agotador para todo el mundo, por muy acostumbrado que estés.

¿Esa adaptabilidad se puede entrenar?

Si y no. Se puede ir exponiendo al perro a cambios, pero siempre sabiendo cuál es el límite al que puede llegar nuestro perro. Por que como ya te he contado más arriba, cada individuo tiene una tolerancia y sensibilidad diferente.

Puedes pasar una mañana totalmente diferente a lo habitual y ver cómo reacciona tu perro durante y después de la actividad.

Cuando queremos ayudar a que nuestro perro se adapte mejor a los cambios es importante tener en cuenta algunas cosas:

  • Siempre es importante, pero ahora más que nunca: sus necesidades tienen que estar muy bien cubiertas. Para que no haya estrés añadido por cosas totalmente evitables. Dar paseos, comidas, descanso durante el día, estimulación adecuada…
  • Intenta reservar momentos del día exclusivos para tu perro. Si sabes que estarás todo el día de arriba para abajo, bloquéate un tiempo en el que desconectéis y os vayáis a dar un buen paseo por una zona verde más tranquila.
  • No te pases de intensidad. A veces nos venimos arriba, pero no es bueno estar muchos días seguidos con ese nivel de estrés, que aunque tu perro lo sepa gestionar, no deja de ser estrés en sangre que a largo plazo puede afectar al organismo.
  • Debe pasárselo bien. Por ejemplo, cuando yo me llevo a mi compi a las sesiones presenciales me aseguro SIEMPRE que no va a sentirse incómoda con esos perros, ese entorno o esas personas que verá. Sino no la expongo. Ir con tu perro a hacer recados, a trabajar, a hacer turismo… no quiere decir que no haya que tener en cuenta que él también se sienta a gusto. Sino por supuesto que no será una buena experiencia ni aprendizaje.

Perros muy sensibles a los cambios

Hay perros que no llevan nada bien esos cambios y exponerlos a un día tan ajetreado les puede afectar muchísimo durante varios días después.

Cuando hay un evento estresante, se segregan determinadas hormonas que después tardan en irse de la sangre. Estar a niveles altos durante un largo periodo de tiempo puede afectar a nivel orgánico (salud) y conductual.

  • Perros seniors. Lo que más necesitan es calma y pocos cambios. También necesitan estimulación, por supuesto. Pero esas palizas que a lo mejor de jóvenes aguantaban ahora les costará más.
  • Perros con problemas de conducta. Estos perros ya llevan una carga de estrés encima. Por lo que no es recomendable añadirle más estresores que puedan acentuar los problemas.
  • Perros con altos niveles de energía. En estos casos no es que no sea recomendable sino que hay que tener mucho ojo. Suelen ser perros que con nada ya se excitan y que por tanto responden mucho más a los estímulos. Son perros que necesitan estar bien trabajados y tener unas muy buenas bases de gestión emocional y educación.

En resumen,

Aunque no lo creamos, los perros son animales con una capacidad de adaptación enorme. Sino, pensad en la pandemia. ¿Se adaptaron de lujo no?

Como todo hay que saber encontrar el equilibrio para que la convivencia y la logística no se complique de más para ninguna de las dos partes (humana y perruna).

Y tú, ¿haces cambios de rutinas con tu perro?

¡Hasta la semana que viene!

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