Las rutinas y el bienestar

Seguro que has oído decir que los perros son animales rutinarios. Y muy probablemente lo hayas experimentado de primera mano si convives con un perrete.

Pues sí, es cierto. Los perros son animales rutinarios. La gran mayoría de especies, incluidos los humanos. Ayuda a ganar estabilidad, anticipar eventos y poder tener una estructura.

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¿Qué es una rutina?

RAE: costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática.

“De manera más o menos automática”: eso es lo que hace que el individuo pueda anticipar y ganar estabilidad en su día a día.

Si cada día tuvieras que pensar exactamente qué hacer seguro que irías mucho más agobiado. Pero como cada día sabes lo que tienes que hacer (ir al trabajo, responsabilidades varias…) vas más rápida y puedes dedicar energía a otras cosas.

A un perro le pasa lo mismo. Si todo el tiempo tiene que estar pendiente de cuándo comer, cuándo pasear, quién me dará atención, dónde o cuándo descansar… los niveles de estrés suben y se desplazan otras actividades tan esenciales como el aprendizaje e inevitablemente el bienestar queda afectado.

Como es obvio, cada individuo tiene sus “preferencias” y una adaptabilidad mayor o menor a los cambios.

Hay perros que llevan muy mal los cambios de rutinas o entorno. Necesitan más tiempo para adaptarse que otros, sus ciclos de descanso y comida pueden verse afectados, pueden aparecer conductas derivadas del estrés o falta de descanso… Por eso es importantísimo que sepas cómo es tu perro y que si hay que hacer cambios ayudar a que los lleve lo mejor posible.

Hay otros perros que son mucho menos sensibles a ello y se adaptan casi sin problema. Perros que viven muchas mudanzas, cambios en la familia, viajes frecuentes, paseos muy distintos… Estos perros son súper fáciles de manejar en ese sentido, pero no hay que atabalarlos con constantes actividades ya que aunque no te des cuenta, necesitan descansar. Estar en constante adaptación es algo agotador para el cerebro y si ese animal pasa mucho tiempo muy activo (sobre todo mentalmente) sí que podrían aparecer conductas derivadas del estrés que se habrían podido evitar.

Observa a tu perro

Ellos también tienen horarios o momentos del día más o menos preferidos. Algunos están muy tranquilos durante las mañanas y hacia la tarde-noche empiezan a necesitar más caña. A otros les pasa al revés.

Si observas eso puedes utilizarlo a tu favor para fomentar determinadas conductas y que así tu perro pueda estar más calmado durante el día y la convivencia sea lo mejor para ambas partes. Por ejemplo:

“Mi perro durante el día es una marmota, pero por la tarde no hay que lo pare”. Ya que está tan tranquilo por las mañanas, aprovecha para dar un buen paseo al sol en el que se fomente mucho la calma y el olfato. Cuanto más mejor. De esta forma estará estimulándose de una forma bestial pero desde la tranquilidad.

Cuando preveas que ya se puede empezar a activar por la tarde proponle antes hacer actividades más intensas. Pero antes de que te lo pida. De esta forma no refuerzas sus demandas de atención pero no dejas de cubrir sus necesidades. Una vez hayáis hecho la actividad ayúdale a descansar para que entienda qué es lo que toca hacer ahora.

Muchos perros con necesidades altas de actividad necesitan precisamente eso. Una rutina de actividad y de descanso.

La época del año

Hay perros que son sensibles a los cambios ambientales (temperatura, lluvias, nieve, viento…). Así que también es tu responsabilidad observar eso y adaptar si hace falta las rutinas de actividades y paseos.

Si tu perro es muy friolero, deja los paseos más largos para las horas centrales del día y haz paseos más cortos durante la noche. Así tu perro no tendrá porque pasarlo mal ni dejar de estar estimulado. Lo mismo con las épocas de mucho calor. Haz actividades tranquilas, frescas o de interior en las horas de más calor y deja los paseos para primera o última hora del día.

¿A quién le va mejor la rutina?

No hay un tipo de perro al que le vaya mejor que a otro. Como siempre decimos, es fundamental conocer las necesidades particulares de cada individuo. Pero si es cierto que para algunos tipos de perros será especialmente importante tener ese factor en cuenta.

  • Perros con miedo: el hecho de poder predecir su día a día, sus zonas y horas de paseo, lo que va a pasar, qué esperar en cada momento… hará que puedan centrarse en superar esos miedos a los que cada día se enfrentan en lugar de tener que estar alerta de qué es eso nuevo que me va a aparecer en el paseo de hoy.
  • Perros con exceso de actividad y/o dificultad para calmarse: ayudarles con unas rutinas de actividad y descanso les ayudará a tener más momentos de calma, ya que podrán saber cuándo descargaran esa energía. Además puedes aprovechar para poner bajo señal determinados momentos como: inicio del juego, fin del juego, descansar, ir a pasear, poder correr…
  • Perros con problemas de soledad: estos perros especialmente necesitan mucha predictibilidad y rutina. Para que logren darse cuenta de que la persona volverá cada X tiempo. Por eso cuando se hace un trabajo con estos perros se os pide que se empiece con salidas muy cortas pero frecuentes.
  • Cachorros: aún están aprendiendo a controlar sus esfínteres, parecen incansables… pero debido a su edad es necesario que les reservemos gran tiempo para descansar. Tener una rutinas de paseo, de comida, de eliminación… ayudará a su aprendizaje.

En resumen,

Las adaptación a los cambios de rutinas es algo que se puede trabajar y que dependerá de cada individuo. Pero aún así nunca olvides que habrá perros más sensibles que otros y que los cambios a veces, tienen que ser progresivos para no afectar al bienestar del animal

¿Cómo lleva tu perro los cambios? ¿Qué haces para que los lleve mejor?

¡Hasta la semana que viene!

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