Gestión emocional humana durante los paseos

Cuando tienes un perro con algun problema de conducta en los paseos es muy importante también aprender a gestionar tus propias emociones para que no se conviertan en un bloqueo más a la hora de gestionar esas situaciones.

En este post voy a explicarte algunas bases teóricas que seguro te ayudan y te daré algunos consejos que espero te sean de utilidad.

Tu perro y tus emociones

Se dice que los perros pueden captar nuestras emociones. Sí y no. No es que detecten la tristeza, ira, alegría «porque sí». Cuando estamos en determinado estado emocional, nuestras feromonas, hormonas, temperatura corporal, actitudes, tonos de voz, etc. cambian. Y eso es lo que perciben (a través del olfato, vista y oído).

En base a ver eso, asocian esos olores y actitudes con el olor de esas feromonas/hormonas. Por lo tanto acaban entendiendo que cuando estás triste y aparece ese olor concreto, tú vas a estar más tranquila, con menos ganas de actividad o más tiempo en el sofá/cama. ¿Ves por donde voy?

Es muy importante que tú misma seas capaz de detectar esas emociones para saber a qué exponeros durante ese paseo y a qué no. Quizás si hoy estás súper enfadada porque has tenido un mal día en el trabajo, no estás igual de preparada para afrontar un paseo en el que haya muchos estímulos que puedan hacer reaccionar a tu perro. Te frustrarás antes, tendrás menos paciencia, no serás del todo racional… por eso es importante que te conozcas a ti misma. Será beneficioso para ti y para tu perro. Porque recuerda que sois un binomio.

Y… ¿Cómo las detecto? La rueda de las emociones

Un recurso que quizás te puede ayudar y que es muy visual puede ser utilizar lo que se llama «la rueda de las emociones».

Consiste en que vayas desglosando cómo te sientes y así puedas identificarlo y ayudarte a ti misma mucho más fácil.

La gráfica tiene 3 fases o bloques:

  1. Detecta en qué área te encuentras: ira, asco, felicidad, tristeza, miedo o sorpresa.
  2. Una vez ya lo sepas, verás que hay muchas sensaciones relacionadas con esa primera emoción. Busca la que mejor se adapte y sigue al siguiente bloque.
  3. Ahí encontrarás dos adjetivos más con los que te podrás identificar.

Normalmente hay más de una que es válida y que puedes estar sintiendo, por supuesto. Pero te ayudará a encontrar ese nombre al que muchas veces cuesta llegar.

Analiza, para, piensa, habla, escribe

Tenemos tendencia a entrar en bucle cuando se nos plantea un problema. Eso lo único que puede provocar es aún más malestar, maximizar hechos que quizás «no eran para tanto» y alargar en el tiempo ese mal rato.

Por es algunas de las cosas que puedes hacer es hacer una pausa y mirar ese problema desde otra perspectiva. Si te miran mal porque tu perro ha ladrado a otro perro y además va con bozal, el problema no es tuyo. No debes responsabilizarte de la reacción de los demás. Seguro que tú ya estás trabajando en ello para mejorar esos problemas en los paseos.

Para ello puedes hablar con alguien y desahogarte, escribir en un diario, descansar o desconectar. Son cosas muy tópicas pero que en el momento en el que estamos en situación nos cuesta mucho hacer, ya que nuestra parte emocional sube hasta arriba y la parte más racional queda por debajo.

Analizar y pensar en la situación una vez estamos en frío te puede ayudar mucho a darte cuenta de que la situación no era para tanto. Por ejemplo:

  • ¿Qué ha pasado? Intenta recrear en tu cabeza, por escrito, a través de un audio, hablando con alguien… para ser más objetiva y recordar detalles que puedes haber pasado por alto en el momento de alta tensión.
  • ¿Cómo he reaccionado? ¿Y mi perro? Quizás te das cuenta de que podía haber sido mucho peor y que han sido tus emociones las que te han jugado una mala pasada. Muchas veces cuando estoy con alumnas, lo pasan realmente mal cuando se les da una situación problema. Y cuando ésta pasa, me cuentan que vaya desastre ha pasado. Entonces yo desde fuera como educadora y observadora les explico lo que he visto. La mayoría de veces ha ido mucho mejor de lo que iba al principio de empezar a trabajar conmigo. Es muy interesante ver cuánto te bloquean tus emociones, cuánto a tu perro y cuánto le influye a él que tú te pongas tan tensa.
  • ¿Cuánto he tardado en recuperarme? ¿Y mi perro? Esto no se suele tener muy en cuenta. Pero el tiempo que se tarda en volver a la normalidad sin quedarse ansioso o activado es muy importante y un gran criterio para ver cómo se va avanzando. No es lo mismo que haya una mala reacción y tu perro se quede nervioso el resto del paseo a que se recupere en unos minutos y después el paseo siga normal. Pues contigo lo mismo. A medida que te sigas trabajando tu gestión emocional irás viendo que después de un evento estresante quizás no le das vueltas durante 2 días sino durante un rato.

Convierte los paseos en tu aliado

Sé que a veces es complicado, pero puedes intentar convertir el momento de paseo en tu reset, o como mínimo en un momento de break mental.

Al final el paseo con tu perro es principalmente para él. Solo tienen los ratos de paseo para realmente enriquecerse con muchas cosas nuevas así que, qué mejor que sea de calidad

Intenta evadirte y disfrutar. Ve a lugares que a ambos os gusten, jugad, haced deporte, entrenad, descansad… lo que más os guste. Pero que se convierta en un momento a solas entre vosotros.

Ayuda de profesionales

Tanto para ti como para tu perro. Si el problema se hace demasiado bola pide ayuda. ¿Por qué tienes que estar pasando esos malos ratos sola? Existen muchísimos profesionales que estarán encantados de ayudarte.

Como seguro ya sabes, hay un gran tabú con la salud mental. ¿Por qué? Ojalá saberlo. Con los perros pasa algo similar. No es tanto que sea tabú sino que no se le da la importancia que merece.

Igual que si se te rompen las tuberías no dudaras en llamar a un fontanero (especialista en ello) en lugar de esperar a ver si con el tiempo se arregla «solo», con la educación de los perros y la salud mental debería ser igual. Si noto que algo no va como debería pido ayuda cuanto antes para que el problema no se me haga imposible de manejar.

  • Psicólogos, terapeutas. A veces los problemas con tu perro te pueden hacer conectar con emociones muy arraigadas dentro de ti por otras preocupaciones que puedas tener. A veces nos sentimos muy juzgadas durante el paseo, muy inseguras, frustradas, con miedo a lo que pueda pasar, no disfrutamos… Rodearse de buenos amigos y profesionales te ayudará a poder gestionar mejor esas situaciones.
  • Educadores caninos. Igual que tú, tu perro también puede necesitar ayuda de alguien experto en la materia que te pueda enseñar a ti porqué hace lo que hace, qué hacer y cómo actuar. El trabajo del educador es sobre todo tratar con la familia para que la convivencia sea lo mejor posible. Por eso muchas veces, los propios alumnos nos dicen que somos como sus psicólogos. En parte sí y no. No somos profesionales en la conducta humana, pero si que tenemos experiencia en ver cuáles son los problemas más comunes en las familias con perros. Además en Rumbo Canino damos mucha importancia al crecimiento personal y en varias ocasiones vemos la necesidad de asesorarnos con nuestras propias psicólogas para poder ayudar a las familias mejor.

En resumen,

No olvides pensar en los logros y en todo lo que has conseguido. Tendemos a mirar todo lo que nos queda por caminar sin darnos cuenta en todo el camino que llevamos conseguido.

Espero que este súper post te haya ayudado a localizar mucho mejor los puntos más importantes que ambos como equipo tenéis que trabajar, y no olvides precisamente eso: ¡SOIS UN EQUIPO!

Y por supuesto, recuerda que puedes contactar con nosotras para que te ayudemos en el proceso de modificación de conducta con tu compi y seáis imparables. A través de este link puedes ir directa a nuestro formulario de contacto: https://www.rumbocanino.com/contacto/

¡Muchísima fuerza y a por todas! ¡Hasta la semana que viene!

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