La importancia del entorno

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Si tienes un perro con problemas en la calle, sobre todo relacionado con reactividades por miedo, frustración, excitación, etc. quizás te has dado cuenta que lo hace mucho más en determinadas zonas de la calle. Y suele coincidir con el barrio donde vives y/o las calles que frecuentas a diario.

¿Te has preguntado por qué? Hoy te lo explico.

Seguridad

Si, seguridad. Me refiero a la que siente el perro en esos lugares. Son las calles donde más tiempo pasa, por lo que se siente seguro.

Y como ya te he explicado en varias ocasiones, si tu perro se siente seguro, se sentirá libre de expresar conductas naturales para él con mucha más facilidad. No estará inhibido por miedos, inseguridades o incomodidades. Al menos que tengan que ver con el entorno.

Por otro lado está también el hecho de que todo lo que hay en ese entorno es algo ya normal para el perro. Está acostumbrado. Ha pasado mucho tiempo ya en esa zona, así que los elementos de allí son nulos o de muy baja intensidad/importancia para él. Por tanto, cuando aparece algo que sí es relevante para tu perro (positivo o negativo) coje mucho más valor, llama más la atención.

Y por supuesto, también al ser un lugar tan frecuente, ha habido muchísimas oportunidades para que tu perro haya ido viviendo experiencias de manera continua y fijando conductas que a ti te interesaban o no.

En lugares nuevos o poco frecuentes para el perro, todos los elementos le llamaran mucho más la atención, por lo que es más difícil que uno destaque sobre otro.

Perros con problemas de conducta

Es por todo esto que muchísimas veces, cuando se inicia un tratamiento de modificación de conducta se empieza a trabajar en lugares neutros para el perro. Así hay menos carga emocional y se puede estabilizar/controlar mejor el problema.

Una vez está estabilizado, el perro ha adquirido unas bases de gestión emocional, la persona ha aprendido a manejarse en esas situaciones, etc. se empieza el trabajo en la zona donde está el foco del problema.

Al final no deja de ser un tema de expectativas, aprendizaje previo y estados emocionales altos entre otras cosas.

  • Expectativas: muchos perros salen a pasear “en busca de cosas a las que ladrar”. No es que literalmente hagan eso, pero van todo el paseo alerta, porque saben que ahí está ese perro al que ladrar, ese gato al que perseguir, ese hombre al que saludar cada día… En cambio en lugares nuevos no saben qué esperar.
  • Aprendizaje previo: si ya ha habido experiencias (positivas o negativas) el perro ya sabrá donde querer ir y dónde no.
  • Estados emocionales altos: en esas zonas se suele llegar a la intensidad máxima de la conducta lo que dificulta poder trabajar y que el perro sea capaz de escuchar y aprender. Por eso hay que empezar en lugares neutros más fáciles de gestionar.

Entrenos

Cuando entrenas también tienes que tener en cuenta el lugar donde lo haces e ir cambiándolo. A veces, por comodidad, tiempo, hábitos… acabamos haciéndolo siempre en el mismo lugar. Y cuando quieres cambiar de escenario te das cuenta que el perro no para de fallar, se desconcentra, está sobre excitado, etc.

Está en un lugar “nuevo” y lleno de estímulos por explorar. Por eso es importante que todo lo que entrenes lo practiques en lugares muy distintos. Por supuesto poco a poco y siendo progresivo.

En resumen,

Para nosotros el entorno no es tan importante como para ellos. Tienen los sentidos mucho más desarrollados, ven el mundo desde otra perspectiva, no tienen el mismo razonamiento que nosotros, etc. Por lo que hay que saber adaptarse y tenerlo en cuenta a la hora de convivir con ellos.

¡Espero que te haya ayudado! Cuéntame, ¿cómo le afecta el entorno a tu compi? ¿Es sensible a los cambios de lugar?

¡Hasta la próxima!

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