¿Tu perro descansa? ¿Y tú?

La importancia del descanso mental, físico y emocional en la vida de tu perro.

Y en la tuya.

Vamos a ello

Hoy vengo a hablar de un tema que varias personas me han comentado en las últimas semanas:

“- Marta, es que a veces me pierdo y me saturo entre tanta información, proponéis muchos ejercicios y muchas cosas para una vida genial con nuestros perros… Pero no doy a basto, me agobio y luego no hago nada porque no sé por dónde tirar.”

¿Te sientes así?

Si es que sí, ¡genial! Estás dentro de la gran mayoría de los mortales. Sí, la menda incluida 😋

¿Sabes esa sensación de no poder con todo, de que tu lista de cosas por hacer solo hace que aumentar y que los días se te escapan, las semanas vuelan, y en nada te plantas en diciembre otra vez?

Claro, estamos en diciembre. Parece que a muchas nos pasa lo mismo, ¿verdad?

No es nada raro. Vamos a desgranar el tema y a ver qué podemos hacer con todo ello.

¿Es malo apretar el botón de STOP?

No. Para nada. Con parar y desconectar no me refiero a irnos al campo a vivir, dejar ordenador, móvil, olvidarnos del mundo y no hacer nada nuevo. ¡Para nada!

Me refiero a que con el ritmo de vida que llevamos, la época en la que vivimos y el sistema en el que estamos inmersas, es difícil priorizar y tomarnos las cosas con calma.

Redes sociales. Mail. Prensa digital o impresa. Televisión. Teléfono (mensajes, whatsapps, llamadas). Libros. Revistas. Si lees publicaciones científicas, ea, al saco. ¿Sigo?

Solo con las cosas que ya he citado tenemos, cada día, un bombardeo ingente de cosas que pensar, escribir, probar, entrenar, estudiar, hablar… De todo.

Y son una pequeña parte de las vías por las que la información llega a nosotras.

Cada día vivimos en un universo de información en el que cada día podemos aprender cosas nuevas, hacer cursos distintos, leer, probar y hacer. Gran parte de lo que cito, además, es sin coste, así que el límite solo lo ponemos nosotras. Nuestra cabeza, cuerpo, la batería del móvil o del portátil… O las energías de tu perro.

 

Y aquí llega la frase típica que decimos todos: ¡¡No me da la vida!!

Trabajo, estudios, tareas de casa, vida social y perros. Todo junto, en una persona, sin contar los ratos que pasamos al día en internet. ¿Te resuena?

 

¿Qué tiene que ver esto con mi perro?

 

Mucho. Muchísimo. Más de lo que piensas.

Cuando llegas a casa después de todo el día trabajando, ¿de qué tienes ganas?

Además de sacar a pasear a tu perro. Cuando ya llegáis… ¿Qué tal las ganas de hacer cosas?

Si formas parte de los seres humanos mortales seguramente estés KO y lo único que te interese es tirarte en el sofá a, básicamente, no pensar.

Peeeeero… Entras en internet. Por ejemplo… En Youtube.

Y cómo ya te has visto todos los vídeos recomendados que tenías para hoy, decides buscar algo sobre tu perro: “Mi perro no acude a la llamada”

Vaya, un vídeo súper interesante en el que alguien te explica cómo enseñarle a tu perro a venir cuando le llamas.

Al final del vídeo, esta persona te cita dos vídeos más para que puedas verlos: uno sobre habilidades caninas y otro sobre autocontrol. Allá que vas.

Cuando acabas, ves un enlace a su blog y allí en el artículo te cuenta en más profundidad cómo entrenar la famosa llamada, o el autocontrol.

Casualmente son dos cosas que necesitas y quieres mejorar en la convivencia con tu perro, así que ale, te lo apuntas, y decides que mañana cuando salgas a pasear por la mañana lo harás.

Justo cuando estás bajando al final del artículo, en el blog hay un apartado de “Páginas recomendadas”, y te salen varios blogs que quieres visitar. Y entras. Y allí dentro hay un curso gratuito de habilidades caninas.

¡Genial! Al ser gratuito, te apuntas. Y lo que ves dentro te flipa, con lo cual vas y te lo apuntas (si eres organizada incluso lo pones en la agenda) para el paseo de mañana por la tarde.

Luego estás hablando con tus amigos o tu pareja sobre el fin de semana, y decidís que iréis de excursión. Decides llevarte a tu perro, y empiezas a buscar  en San Google: excursiones perrunas fáciles para fin de semana. Ostras, llegas a un artículo donde además de recomendarte rutas te dicen que mínimo una vez por semana hagas una actividad diferente con tu perro.

Vale, guay. Lo pones para el finde. Pero claro… Ya estás a miércoles. Y quieres hacer todo lo que has apuntado, además de leerte los dos libros sobre perros que te ha recomendado aquella amiga con la que paseas cada día y que te ayudarán a comprender mucho mejor a tu perro.

¿Sigo? ¿O ya vas viendo por dónde voy?

 

Lo que muchos recomendamos no tiene por qué ser para ti

  • Rutinas de paseo.
  • Entrenos en casa.
  • Enriquecimiento ambiental y juegos de estimulación mental.
  • La calma.
  • Deporte.
  • Actividades distinas.
  • Entrenos en los paseos.
  • Observar y estudiar cómo se comunica tu perro y los demás.
  • Estudiar diferentes temas de perros que te interesan.
  • Ver vídeos explicativos.
  • Leer blogs.
  • Estar en Facebook e Instagram y ver cosas molonas sobre perros.
  • Manualidades y DIY de mordedores, juguetes, puzzles, camitas y millones de cosas más.

De verdad crees que en una vida normal y corriente TODO esto cabe sin estar agobiada?

 

 

Y, de momento, solo hemos hablado de agobios humanos 😋

Las personas que creamos contenidos para ayudarte a mejorar tu vida con tu perro proponemos cosas para que puedas implementarlas en tu vida.

Lo que muchas veces no te decimos es  esto: adapta TODO lo que te proponemos, a tu ritmo y estilo de vida.  Y a la personalidad y necesidades de tu perro.

 

¿Qué le pasa a tu perro con todo esto?

Cuando estamos entrenando 4, 5 o más cosas diferentes, a la vez, con nuestros perros, si no tenemos control y no les ayudamos a entender el por qué de los ejercicios, o no los hacemos con una estructura y progresión consecuente y lógica… Ellos también se saturan.

Su capacidad de aprendizaje es muy muy buena, pero, igual que nosotras, si tienen demasiadas cosas en el bombo pueden acabar petando. No lo dirán, pero podemos verlo: comportamientos más reactivos, más ansiosos, conductas que antes no hacían y que ahora cuando se estresan hacen (morder cosas de casa, perseguirnos más, morder pies, montar una manta o a otros perros…), incluso pueden llegar a relacionarse peor con otros animales y ser menos tolerantes a la frustración. Además, de golpe, puedes llegar a ver que por mucho que lo intentes, no aprenden.

Y no hemos hablado de su motivación por los entrenos. Pueden pasar dos cosas: o que estén enganchadísimos y los necesiten… O que en cuanto te vean prepararte digan “¡hasta luego Maricarmen!”.

Parar del todo… ¿es bueno?

Muchas veces no. Pero algunas veces necesitamos hacer un paréntesis en nuestras vidas, y poder empezar a estructurar las cosas.

Si tu perro ha empezado a mostrarse como te digo aquí arriba… Entonces sí, lo mejor es parar un tiempo con todo. Y estructurarlo todo con la ayuda de un profesional.

Una vez hayas parado o bajado el ritmo, aprovecha para sentar bases de lo que necesitas, de manera ordenada… Y priorizando aquello que necesites sí o sí.

Sentar bases, estructurar lo que queremos trabajar, ponernos un plan semanal ordenado, ayudar a nuestros perros a entenderlo y no agobiarlos con demasiados entrenos es la clave.

 

Hay una (dos) última cosa muy importante

Además de estructurar las cosas y sentar bases, es muy muy importante que hagas, con tu perro, dos cosas más:

  1. Dejarle ser perro. Sí. Ser perro. Muchas veces nos olvidamos de lo que significa realmente ser perro, cómo perciben el mundo y cuáles son sus necesidades básicas para poder estar equilibrados. Deja a tu perro olfatear tranquilo, pasear, relacionarse con otros perros y otras personas siempre que lo lleve bien, y dale mucho mucho amor. Muchos mimos. Mucha calma en casa. Y ya.
  2. Descansar. Y no solo dormir las horas suficientes, sino descansar adecuadamente. Cuando descansamos, retenemos información, conocimientos y aprendizajes nuevos, y somos capaces de renovar energías y fuerzas para lo que pueda traernos el día siguiente (o el próximo paseo). Hablo de perros y de humanos indistintamente, pero sobretodo quiero centrarme en los de 4 patas. Dejarle soñar con tranquilidad, estar tranquilo en su cama, sofá, nuestra cama o donde descanse, darnos mimos mútuamente, hacerle masajes relajantes y no romperle estos ratos.

Sí, esta es la menda descansando con sus compis. Como veis… es una de nuestras actividades favoritas 💜

Estas dos cosas son también claves para que tu perro no se bloquee, y pueda desarrollarse perfectamente como individuo equilibrado.

 

No me enrollo más por hoy.

Déjame en los comentarios si todo esto te ha resonado, si no, si crees que estoy loca o si te has sentido así alguna vez.

 

¡Te espero aquí abajo para hablar de todo esto!

Disfruta, investiga, aprende… y descansad.

🐶

 

  • Está muy bien escrito, sé entiende a la perfección! Yo hago lo que dices y creo que lo que se consigue con el descanso, amor y disciplina es tener perros bastante equilibrados!