¿Cómo nos entienden los perros?

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Los perros llevan conviviendo con el ser humano desde hace miles de años. A lo largo de los años la comunicación entre ambos ha ido aumentando y mejorando. Sobre todo por parte de ellos.

Puede parecerte difícil de creer, pero tu perro te entiende muchísimo más de lo que crees. No en lo que a palabras o señales se refiere, sino en lenguaje no verbal (gestos, tonos de voz, hormonas…)

La relación entre el perro y el ser humano

Cuando el perro y el humano empezaron a convivir, es decir, se dio el proceso de domesticación, empezaron a haber cambios en la conducta y por tanto a lo largo de muchas generaciones, también físicos.

Los humanos vieron las capacidades de estos animales y los empezaron a criar según la función que querían desempeñar: caza, defensa, búsqueda…

Aquí por supuesto, hubo un proceso de entrenamiento y aprendizaje (fuesen los métodos que fuesen) y el nuevo perro tuvo que aprender el lenguaje de los humanos. Cuando iba a ser recompensado, cuando castigado, cuando iban a darle comida y un largo etcétera.

Nota: en esa época, aún no existía el perro tal y como lo conocemos ahora. Por tanto, no sería correcto llamarle “perro”. El proceso de domesticación duró muchas generaciones hasta llegar al perro que ahora conocemos.

Con el paso de los siglos, el perro acabó convirtiéndose en un animal doméstico y se quedó en la vida de los humanos. El interés siguió con la creación de las nuevas razas y sus funcionalidades hasta el punto donde nos encontramos ahora.

Fuente: Google

Lenguaje no verbal

La principal forma de comunicarse que tienen entre ellos es a través de la comunicación no verbal. De hecho, las vocalizaciones no son lo primero que suelen hacer.

Pues con las personas igual. Los seres humanos estamos constantemente haciendo gestos involuntarios y comunicando con nuestro cuerpo nuestras intenciones. Y los perros se han hecho expertos en descifrarlo. Más aún si se trata de la persona con la que el perro vive.

Por eso, cuando llamas a tu perro para reñirle no viene igual de contento que siempre o trata de evitar venir. Sabe por tu postura que algo te pasa, quizás ha aprendido que cuando estás así le vas a atar de la correa o quitarle algo que tiene.

Discriminación

La gran mayoría de perros viven rodeados de humanos todo el tiempo desde que nacen. Y si te fijas, son totalmente capaces de distinguir cuando te estás dirigiendo a ellos y cuando no, aunque uses palabras que tengan algún significado para ellos.

Están totalmente habituados a oír gente hablar constantemente. Esto también es fruto del proceso de la domesticación. A un animal salvaje le supondría un gran problema y acabaría teniendo mucho miedo y huyendo.

Los perros han acabado siendo sociables con las personas. No suele provocarles rechazo y se suelen sentir atraídos por éstas. Por supuesto hay muchas excepciones y muchos problemas de conducta relacionados con la convivencia con personas. Además, cada individuo según su temperamento o genética disfrutará más o menos de la compañía humana.

Las emociones

Algo muy interesante es la capacidad que tienen de detectar nuestros cambios químicos (hormonales) y por tanto nuestros cambios de humor.

Desprendemos determinadas hormonas según nuestro estado de ánimo. Ésto lo detectan a través del olfato y lo asocian a nuestra manera de comportarnos.

Seguramente cuando estás triste estás más tranquilo/a y no te apetece hacer grandes actividades, por tanto tu perro decide tumbarse a tu lado a hacer largas siestas.

En cambio cuando estás eufórica haces muchos más ejercicios, interaccionas más con tu compi… y por tanto tu perro también está más activo y te pide actividades a hacer.

Por eso es muy difícil engañar a tu perro. Por mucho que te esfuerces por esconderlo lo acabará detectando. Ya bien sea por el olor como por el lenguaje no verbal involuntario que hagas.

Te propongo algo…

Quiero que intentes relacionarte con tu perro sin hablar. Solo a través de tus movimientos y tu energía.

Las personas tendemos a hablar para todo, esperando que nos entiendan. Y como te he explicado más arriba, han aprendido a discriminar nuestras voces a la perfección.

Decide que quieres hacer y observa. Te dejo algunas ideas:

  • Puedes pedirle alguna habilidad fácil que ya sepa hacer. No se vale hacerle un gesto que le hayas enseñado. Tienes que hacerte entender con tu cuerpo, solo con información no verbal.
  • Cuando paseéis tranquilamente prueba a practicar la llamada pero sin hablar. Observa qué pasa si te vas en dirección contraria, si te quedas parado/a, si te escondes, si te das la vuelta, si te agachas…
  • Cuando estés en casa descansando invita a tu perro a ponerse contigo. Acércate a él tranquilamente y muévete hacia donde quieras descansar.

Son ejercicios que te ayudarán a observar el lenguaje de tu perro desde otra perspectiva y empatizar mucho más con tu compio, además potenciarás la calma, ya que no habrá componente emocional en tus palabras que lo puedan excitar.

Seguramente se quedará confuso ya que está acostumbrado a que le pidas lo que quieres que haga con palabras. Controla tu cuerpo y sé consciente de lo que quieres comunicar.

Conclusión

Tú perro te lee prácticamente todo el tiempo que está contigo, te tiene caladísimo/a, en cambio a ti, seguramente te cuesta interpretar ciertos movimientos suyos ¿a que si?

Obsérvalo mucho y aprende más sobre su lenguaje no verbal para tener una mejor relación con tu compañero.

Llevan miles de años con nosotros y se han adaptado de una forma increíble a nosotros, pero en cuanto a nosotros, siempre nos cuesta salir de nuestras propias ideas. Hagámoslo. Aprendamos a comunicarnos mejor.

Si haces alguno de los ejercicios propuestos me haría mucha ilusión que me dijeras qué te ha parecido y qué has observado. ¿A que no es tan fácil como parece? ¿Qué has sentido durante el ejercicio? ¡Te leo en comentarios!

¡Hasta la semana que viene!

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