Colaboración VS. Obediencia

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Como humanos, tenemos la tendencia a vernos superiores a las demás especies. Con las que son domésticas aún más, ya que es “fácil” manejarlas e incluso se les pueden enseñar cosas.

En muchas situaciones esperamos que nuestros perros nos hagan caso porque así debe ser. Nadie niega que es necesario poder controlar a nuestros perros en determinadas situaciones, más aún si se vive en ciudad. Pero, ¿por qué no cambiar esa obediencia por cooperación?

En este post te voy a hablar de porqué utilizar la motivación por estar contigo (vínculo) puede ser mucho  más efectiva que la obediencia como si de un militar se tratara.

Obediencia vs. cooperación

Obedecer (RAE): cumplir la voluntad de quien manda.

Antes de nada, ¿Quién manda? El concepto “mandar” en el ámbito de la educación canina va muy asociado a la teoría de la dominancia en la que se sostiene que el rol dominante debe ser el de la persona. A día de hoy se ha demostrado que esa teoría no es correcta pero lamentablemente sigue estando muy presente en nuestra cultura (no entraré en este tema, próximamente post al respecto).

Si pensamos en nuestras normas sociales, cuando obedecemos a alguien, ¿por qué lo hacemos? Normalmente por miedo o evitación a las represalias (un castigo, una multa, una acción negativa…). Seguro que ya habrás pensado en la multitud de perros que son educados de este modo. “Que hacen caso” por miedo a lo que les pueda pasar.

Te propongo que cambies la palabra obedecer por cooperar, colaborar, formar equipo. Es sobre todo por la connotación y la manera de transmitir. No será lo mismo decir que “mi perro me obedece” a “mi perro y yo somos un equipo”. ¿Verdad que podríamos estar refiriéndonos a lo mismo? La manera cómo nos comunicamos también es importante.

Cooperar (RAE): obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin común.

Si la educación de nuestros perros la enfocamos desde ese punto de vista, sin darnos cuenta no seremos tan autoritarios con ellos.

Lo ideal es que queramos que nuestro perro “nos haga caso” porque le gusta, porque el proceso de aprendizaje ha sido o es divertido y porque no hay consecuencias que impliquen miedo, dolor o falta de bienestar.

Te pongo un ejemplo: la llamada.

Nadie duda que la llamada es algo fundamental y que muchas veces se trata de la seguridad de nuestro perro y de la de terceros. Si vas por la montaña y ves que viene un coche, querrás llamarlo, que venga y poder cogerle o pedirle que se espere hasta que pase el coche ¿verdad?

Muchas veces ese evento se convierte en un dolor de cabeza. El perro no viene, se pone a correr, persigue el coche, se pone delante, el conductor se enfada, tu también… y al final te planteas soltarlo o no por miedo a que pase siempre lo mismo.

Trabajar la llamada con cualquier tipo de aversivo quizás hace que el perro no se lo piense, porque sino le caerá una descarga o un golpe por tu parte. Pero si lo trabajamos desde el vínculo podemos conseguir el mismo efecto y que además el perro disfrute y no lo perciba como una situación incómoda. Asociar que tu perro venga contigo porque le gusta, porque sois un equipo y porque además sabe que le vas a reforzar con aquello que le guste.

¿Lleva más tiempo hacerlo de este modo? Sí. ¿Vale la pena? Sin duda. Qué preferirías, ¿trabajar porque sino te echan, te bajan el sueldo, te echan la bronca… o porque realmente crees en tu equipo, quieres que la empresa crezca y que vaya bien? Para que quieras trabajar de este segundo modo, tus jefes o responsables deberán currárselo y transmitir eso, y es más costoso. Pero a la larga estarás mucho más comprometido que si trabajas solo por esas amenazas.

La obediencia entonces, ¿es negativa?

No. La obediencia también es necesaria, y para que engañarnos: ¡divertida para muchos!

La obediencia de nivel avanzado, ya bien sea para hacer algún tipo de disciplina o porque os gusta ser detallistas con los ejercicios puede ayudar muchísimo a convertiros en un equipo.

Pero lo más importante es que la metodología siga siendo la misma: priorizar el bienestar del perro y divertirse.

En resumen,

He querido transmitirte que la manera en la que nosotros como personas nos referimos a nuestros perros y el trabajo que hacemos con ellos influye en nuestra manera de actuar y de percibir los acontecimientos.

Ser un equipo te puede salvar de muchas situaciones ya que tu perro te pedirá ayuda a ti en lugar de buscar su manera de salir de esa incomodidad. Educar a un perro no es tan fácil como pintan, es fácil recurrir a métodos rápidos pero precisamente por esa rapidez, pueden desmoronarse en cualquier momento.

Espero que te haya hecho reflexionar y que entiendas la importancia de ser un equipo y no ser “el líder porque así deber ser”.

¡Un abrazo enorme y hasta la semana que viene!

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