El bozal

Consigue la guía con las 5 Claves para Revolucionar los Paseos con tu perro


Son muchísimos los perros que necesitan llevar el bozal en su día a día. Por el motivo que sea. Y también sois muchos los que el momentos de tener que ponerlo se convierte en una odisea.

Voy a intentar darte unas pautas generales sobre lo que es el bozal y cómo positivizarlo adecuadamente.

El bozal

Es una herramienta más. Igual que el collar, el arnés o la correa.

La connotación negativa que muchas veces acompaña al bozal es una idea totalmente humana. El objeto por sí mismo es neutro. Se trata del uso que le demos y cómo lo perciba el perro.

Es muy útil para evitar situaciones que puedan ser peligrosas, minimizar riesgos o estar más tranquilos (perros y personas).

También proporciona seguridad a la persona que lleva al perro, ya que sabe que no va a poder hacer nada. Y por tanto puede centrarse en hacer los ejercicios o pasear normalmente.

Para quién

A lo largo de la vida de un perro nunca se sabe si se va a tener que usar. Por eso es 100% recomendable tenerlo trabajado. Aunque a priori no creamos que lo vayamos a necesitar.

Así, cuando se nos presente de repente una situación no tendremos que correr o ponérselo de manera brusca porque no tenemos otra opción.

También recuerda que el bozal no solo es para aquellos perros que muestren conductas agresivas. También se puede usar por otros motivos:

  • Normativas. Para aquellos perros que por ley deben llevarlo o en situaciones que es obligatorio para todo el mundo (transporte público, edificios públicos…).
  • Evitar que coma del suelo. Si lo estás entrenando o vas a estar en un lugar muy difícil de controlar, a veces lo mejor es poner medidas para que esa conducta no se dé y por tanto no se refuerce.
  • Dolor. Ante el dolor es totalmente normal que el perro quiera quitarse de encima a quién le toque, es un acto casi reflejo. Por eso en las visitas veterinarias es muy recomendable llevarlo siempre encima.
  • Perros recién llegados. A veces acabamos de adoptar un perro al que no conocemos y no sabemos bien cómo podría actuar ante determinada situación. Para evitar sustos podemos poner el bozal y así poder observar tranquilamente la situación y después valorar.

Positivizarlo

Para aquellos perros que no hayan tenido ninguna experiencia con el bozal va a ser relativamente fácil, ya que no tendrán ese historial de aprendizaje negativo. Aún así, cada perro tiene su ritmo, y no a todos les gustará el contacto directo de algo en su morro. Habrá que adaptarse al ritmo de cada uno.

  • Deja el bozal y que lo explore él solo. Que vea que es un objeto más. El primer contacto con el bozal no debería ser ponerlo directamente.
  • Puedes ayudarte de comida para que la asociación positiva sea aun mejor. A cada interacción con el bozal puedes dar un premio.
  • Nunca lo uses para castigar. Ni durante el proceso de positivización ni después.
  • No quieras correr y ponérselo las primeras veces. Si tardas 2 semanas, no pasa absolutamente nada. Mejor eso que estar toda la vida pasándolo mal cada vez que hay que ponerlo.

Si se corre demasiado todo el trabajo conseguido podría echarse a perder y tener que empezar de nuevo a un ritmo mucho más lento. Por eso tienes que saber entender muy bien el lenguaje de tu perro para que eso no ocurra.

Con perros que ya tienen una mala asociación con el bozal habrá que ir más despacio y hacer hincapié en el paso que más le cueste. Estos pueden ser:

  • La presencia del bozal
  • El acercamiento (meter morro…)
  • Las cintas (abrocharlas, el roce, la hebilla, el cierre de click…)
  • La permanencia (mantenerse X tiempo con el bozal puesto)
  • Moverse con el bozal (caminar, comer, jugar…)

Recuerda también que tú debes aprender a poner y quitar el bozal de manera fluida. Muchas veces el momento de atarlo se alarga demasiado en el tiempo y perro y persona se empiezan a agobiar.

En resumen,

Olvidemos esa idea de que el bozal es malo para nuestro perro. Si se trabaja bien desde el principio no tiene que ser impedimento de nada. Al final como cualquier herramienta.

¿Qué te ha parecido? ¿Cómo lleva tu compi el bozal? ¡Te leo!

¡Hasta la próxima!

Consigue la guía con las 5 Claves para Revolucionar los Paseos con tu perro