Tengo un cachorro… ¿Por dónde empiezo?

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La llegada del cachorro a casa es una decisión muy emocionante.

Pero no podemos dejarnos llevar por el “ay que mono” o el “bueno aún es un bebé”.

El tiempo en estas edades es oro, y no podemos desaprovechar ni una sola oportunidad.

¿A qué me estoy refiriendo? Sobre todo, a sus experiencias en este nuevo mundo.

Empezemos con una reflexión:

Si nos pusieran de repente en un lugar desconocido, con personas desconocidas y sin ningún aprendizaje previo ¿qué es lo que más necesitaríamos o agradeceríamos?

Probablemente tener a alguien en quien apoyarnos y que ésta persona nos fuese acompañando en el proceso de adaptación. ¿A qué te suena esto?

  • Socialización
  • Confianza en uno mismo y en los guías

Al final perros y personas somos seres sociales que nos relacionamos con el entorno, por lo que es primordial tener una buena socialización y un círculo de personas en quien confiar.

Necesidades del cachorro

Es normal venirnos arriba cuando tenemos un cachorro.

Vemos un animal en el que aún no hay nada aprendido y nos agobiamos pensando en qué tenemos que enseñarle, que si sentarse, que si dar la patita, que si no tirar de la correa, y un sinfín de cosas diferentes.

Está muy bien, pero no es prioritario. Todo lo mencionado, sin crear unos buenos fundamentos se irá al garete en cuanto empiecen a surgir retos en el día a día. 

Te pongo varios ejemplos:

Queremos que en los paseos no nos tire de la correa pero no hemos acostumbrado a nuestro cachorro a todos los estímulos de la calle. 

Queremos que no nos muerda (o objetos de casa) pero no le hemos enseñado qué es lo que sí puede morder.

Le hemos enseñado muchísimas habilidades (sienta, tumba, la patita, croqueta, etc.), en casa es una máquina pero llega a la calle y sigue sin hacer caso de nada.

Enseñar habilidades está genial, ya que se estimula mente y cuerpo, pero ahora no es el momento de invertir tanto tiempo en esto. Es momento de socializar, confiar y descansar.

El tiempo que dediquemos a su educación tiene que ser para socializar e ir estableciendo y asentando ciertos aspectos de la convivencia (pautas higiénicas, inhibición de la mordida…).

Hay que ser justos y coherentes, y eso significa empezar desde las bases.

Confianza en nosotrxs (guías)

Cuando el cachorro llega a casa, acaba de ser separado de su familia perruna (si ha podido estarlo).

Ellos eran su círculo de confianza, por lo que tenemos que hacer que se sienta seguro con la nueva familia (humana y perruna, si es el caso).

¿Cómo?

  • Siempre ayudaremos al cachorro en sus nuevas aventuras. Si algo le da miedo, lo animaremos y le haremos ver que no pasa nada. Por ejemplo, si le da miedo pasar por un sitio pasaremos con él e incluso le animaremos con juguetes o premios.
  • Haremos actividades con él que le gusten. Como con las personas, se estrechan lazos compartiendo momentos de calidad juntos. Ir a la montaña, hacer paseos diferentes, dormir juntos…
  • Evitaremos conflictos. Le ofreceremos al cachorro una alternativa a aquello que esté haciendo y no nos guste. Por ejemplo, muerde un mueble → le ofrecemos su juguete para que lo sustituya por el mueble.
  • Y por supuesto cubriremos sus necesidades (físicas y emocionales). A parte de comida, salud y paseos higiénicos, observaremos qué necesidades tiene nuestro cachorro para poder cubrirlas. Por ejemplo, un perro de trabajo necesitará altos niveles de actividad mental.

Todo esto, es la creación del vínculo. Es fundamental para una buena convivencia y reducir probabilidad de problemas futuros.

El vínculo no arregla problemas, pero sí que ayuda muchísimo a reducirlos o evitarlos.

Socialización

Consiste en presentarle al cachorro todo aquello que se va a encontrar en su vida. Cualquier tipo de objeto, ruidos, personas, perros, entornos, olores… 

  • Ir a lugares nuevos cada día
  • Recibir visitas en casa (no en exceso)
  • Conocer perros distintos (de manera calmada y asegurándonos que son perros estables)
  • Poner grabaciones de sonidos
  • Pistas de confianza o de propiocepción
  • Escuchar ruidos de la ciudad y del campo
  • Ir al veterinario
  • Etc.

Una cosa que nos ayudará mucho a positivizar todo esto es el hecho de tener un buen vínculo con nuestro cachorro.

Ir con la persona con la que él se siente seguro hará que no esté tan alerta sino más curioso por explorar.

En resumen…

  • Nos tenemos que centrar en enseñarle el mundo. ¡Ve con tu cachorro a explorar sitios nuevos cada día!
  • Debemos ser su base segura, las personas a quien recurrir en caso de incomodidad o necesidad de ayuda → esto nos facilitará aspectos futuros en la convivencia.
  • Olvidemos los comandos y los ejercicios específicos → ¡habrá tiempo de sobras!
  • Los cachorros necesitan descansar muchísimo. Equilibremos el rato de actividad y el de descanso SIEMPRE.

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