La autoexigencia

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Una vez más, hablamos sobre gestión emocional humana. Es una parte imprescindible cuando quieres mejorar o enseñar algo a tu perro.

De hecho, una de las bases de la educación canina es aprender a gestionar a la persona que tiene detrás.

Hoy te hablo, sobre la autoexigencia y la gestión de las expectativas:

Los ritmos de aprendizaje

Cuando empiezas a enseñarle cosas a tu perro o inicias una terapia de modificación de conducta con tu educador de referencia te haces en tu mente una idea de lo que quieres conseguir e incluso a veces, en cuanto tiempo lo pretendes lograr. Es decir, te creas unas expectativas.

Quizás has visto un vídeo en internet de un perro haciendo un circuito de habilidades impresionante y te has motivado para enseñárselo a tu perro. Genial. Pero tu objetivo no debe ser copiar exactamente a ese perro. ¿Por qué? Porque cada perro es un mundo.

Cada uno tiene su ritmo de aprendizaje, su manera más adecuada de hacerlo, sus gustos, su condición física y mental, y un largo etcétera. Y ya no solo el perro sino la persona que lo entrena.

Si no llegas a hacer las mismas habilidades que ese perro del vídeo ¿qué pasa? Nada. Te ha servido de motivación o como idea pero tú lo has adaptado a ti y tu perro.

Conoce bien a tu perro

Como ya he dicho antes, cada perro es un mundo.

  • No todos podrán ir sueltos en cualquier contexto porque el instinto de caza les podrá por encima de todo. Y no pasa nada. Correa larga, trabajo de llamada de por vida, buena vinculación…
  • No todos los perros entrenan a cualquier hora, en cualquier lugar o con cualquier persona. A algunos hay que sacarles mucho más la motivación que a otros. Y tampoco pasa nada, el perro es así.
  • Hay perros que siempre tendrán ese carácter inseguro, territorial, excitado… eso no lo podemos cambiar. Forma parte de él, de verdad intentar cambiar eso al completo solo será un camino de frustraciones. Lo que por supuesto puedes y debes hacer es trabajar para que eso no se convierta en un problema grave de convivencia y/o bienestar.

Con todo esto, no digo que a la mínima dificultad asumáis que el perro es así y punto. Para nada. Se trata de trabajar muchísimo para sacar la mejor versión de tu perro pero sin querer convertirlo en algo que no es.

Aceptación

Muy relacionado a las expectativas está el tema de aceptar el perro que tienes. A veces es muy complicado, lo sé. Adoptas un perro con toda la ilusión del mundo y resulta que tiene problemas con perros, miedos, exceso de energía o cualquier aspecto que tu no esperabas.

Es un proceso de aceptación en el que la frustración, la autoexigencia, la decepción o la rabia pueden aparecer. El consejo que siempre doy es que mires desde una perspectiva objetiva. Vale, voy a ponerme a trabajar en ello para mejorar al máximo e intentar no centrarme solo en “lo malo” o lo que me queda por trabajar.

Cuando ya aceptas que a lo mejor tu perro no disfrutará en zonas de mucha gente, o no le gusta ir a correr, o tiene miedo a determinados elementos la convivencia y por tanto, la relación entre vosotros, cambia.

En resumen,

Este post no es para que te desmotives o empieces a ver lo que “tu perro no puede hacer”. Es para que sepas ver cuándo estás pidiendo demasiado, tanto a tu perro como a ti mismo.

Trabaja muy duro para conseguir la mejor versión de ambos pero siempre sabiendo cómo es el perro que tienes delante.

¡Espero que te haya ayudado! Cuéntame, ¿cómo es tu perrete?

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