Tengo un cachorro… ¿Por dónde sigo?

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La semana pasada hablamos de la importancia de enseñarle al cachorro el mundo en el que va a vivir y de construir una relación sana con él. 

Hoy seguimos con las bases que todo cachorro debe tener:

  • AUTOCONTROL
  • GESTIÓN DE LA FRUSTRACIÓN
  • CALMA

Todo esto puede parecer algo lejano o algo que se entrene de manera específica.

Nada más lejos de la realidad.

Está presente en casi todo lo que nuestro perro vive cada día.

Cuando estamos comiendo (nosotros) y  nuestro perro es capaz de estar tranquilo → autocontrol y gestión de la frustración

Cuando nos encontramos en la calle con perros y el nuestro es capaz de seguir caminando sin volverse loco → autocontrol y gestión de la frustración

Cuando recibimos visitas en casa y nuestro perro es capaz de seguir estando tranquilo → calma

¿Te suenan estas situaciones?

Son muy cotidianas y la base de ellas es precisamente el autocontrol, la gestión de la frustración y el saber estar en calma.

Autocontrol

Es el control de los propios impulsos y emociones. Por decisión de uno mismo. Sin que NADIE le diga qué tiene que hacer y qué no.

Cuando lo entrenamos, nosotros no decimos NADA.

Simplemente proporcionamos o retiramos el recurso con el que estemos trabajando.

Si el perro está fallando, quitaremos ese recurso pero sin decirle nada.

Ejemplo: estamos entrenando que no nos coja comida de la mano. Se lo enseñaremos, si se acerca a cogerla cerramos la mano. Sin decirle que no. Solo cerrar (retirada de acceso al recurso).

Lo que sí puedes decir es un suave “muy bien” para animarlo a seguir, sobre todo en las primeras fases.

Pero no es necesario, ya que cuando haga bien el ejercicio el premio que obtendrá será acceder al recurso.

Uno de los grandes beneficios del autocontrol, es que el aprendizaje es más rápido y se fija mejor.

¿Por qué?

Al ser el mismo perro quien toma todas las decisiones el aprendizaje se fija de manera más eficiente.

Como cuando de pequeños nos decían 30 veces lo que teníamos que hacer pero hasta que no nos equivocábamos por cuenta propia no aprendíamos, ¿te acuerdas? Todos los conocimientos se retienen mejor si son por aprendizaje propio.

¿Cómo lo trabajamos?

En fases iniciales son los famosos ejercicios que todo el mundo conoce:

  • Mano cerrada → tendremos comida dentro de la mano. En cuanto deje de insistir le daremos un premio.
  • Mano abierta  → es exactamente igual que el anterior, pero con la dificultad de que en lugar de estar la comida oculta en la mano está a la vista.
  • Comida en el suelo → colocaremos comida en el suelo, si la quiere coger taparemos con la mano o el pie. En cuanto deje de insistir le dejaremos cogerla o le daremos un premio nosotros.

Estos ejercicios los conocías, ¿verdad?

El autocontrol se extrapola a todo. Comida, juguetes, lugares, personas, actividades, etc. Todo aquello que el perro quiera obtener se puede utilizar como recurso a trabajar.

  • Al jugar con el mordedor: antes de dejarle cogerlo, podemos pedirle unos segundos de espera (recuerda, sin hablar). Si nos lo coje le pediremos un “suelta” y volveremos a esperar. No te excedas en el tiempo, tienes que ser MUY progresivo.
  • Cuando quiere llegar al parque, a la calle, a una zona en concreto…: para  poder llegar a ese sitio tan molón, podemos pedirle que vaya tranquilo (sin lloriquear, sin tirar, sin ladrar, etc.). Con esto hay que ser también muy muy paulatinos. Si nuestro perro ladra y gimotea mucho cuando ve que vamos al parque empezaremos pidiendo que baje la intensidad de esos ladridos y gimoteos.
  • Saludo a personas: solo saludaremos al perro cuando tenga las cuatro patas en el suelo. A base de repeticiones, veremos como los amagos de saltar encima van disminuyendo.

Con los cachorros, debemos empezar a trabajar el autocontrol desde el momento en el que llegan a casa. Así nos aseguramos de empezar bien desde el principio.

Pero cuidado, que sean cachorros no significa que nos tengamos que venir arriba y machacarlo todo el día.

Entrenos cortos y al nivel de cada uno.

¿A qué me estoy refiriendo? Sobre todo, a sus experiencias en este nuevo mundo.

Gestión de la frustración

¿Qué es la frustración?

Básicamente, la distancia entre lo que se espera, quiere o anhela, i lo que se tiene realmente. A más distancia, más frustración a gestionar.

Es un problema que está muy a la orden del día, sobre todo en perros que viven en ciudad.

En algunos cachorros se manifiesta desde pequeñitos, pero en otros no.

Eso no quiere decir que no haya que trabajarlo, cuando llegue la adolescencia estate atento porque puede aparecer.

Si se da el caso, agradecerás haberle dado a tu perro unas herramientas previas.

¿Qué puede generar frustración?

  • La correa → no deja de ser una barrera física que impide que el perro acceda a donde quiere. Por ello es súper importante enseñarle a ir atado y a aprender por nuestra parte a manejar la correa lo mejor posible.
  • Paseos demasiado cortos o poco estimulados → un cachorro necesita descansar y mucho, sí. Pero también necesita estar estimulado. Si cuando pasea no tiene la actividad física y mental que necesita, cuando salga todo lo que vea tendrá el triple de valor para él. Por lo que se le hará un mundo gestionar tantos estímulos a la vez.

¿Cómo la trabajamos?

Empezaremos con:

  • No hacer nada → unos minutos del paseo, los dedicaremos a sentarnos en un banco y no hacer nada. Esto ayudará a que las expectativas de siempre hacer algo se reduzcan. Empezaremos muy progresivamente y luego aumentaremos en tiempo y dificultad. (lugares más o menos transitados, la duración, etc.).
  • Aprender a activarse y desactivarse → ser capaces de jugar y parar de repente sin quedarse pillados en ese estado emocional de excitación les ayudará mucho a calmarse y bajar, una vez más, las expectativas. Cuando juguemos jugaremos a tope, y cuando paremos ignoraremos al perro unos segundos hasta que deje de insistir en seguir jugando.
  • Evolucionando cualquier entreno que hagamos → trabajar con nuestros perros siempre va a requerir pequeñas dosis de frustración así que también es una muy buena manera de trabajarlo.

Calma

Cuando el autocontrol y la gestión de la frustración se gestionan adecuadamente, es mucho más fácil llegar a la calma.

Eso no quiere decir que trabajando el autocontrol y la frustración vayamos a tener un perro calmado, pero sí van a ser muchos más puntos a favor.

Que un cachorro aprenda a estar tranquilo es relativamente más sencillo que un perro adulto, por lo que aprovechar esa baza para que lo aprenda es un gran qué.

En resumen:

Antes de cualquier entreno de ejercicios específicos, debemos proporcionarle a nuestro cachorro unas herramientas de gestión emocional que le ayudarán a crecer estable en el entorno, ya sea urbano o semi-urbano.

Cuéntame,

¿Cómo lo lleváis tú y tu cachorro?

¿Cuál es el punto más importante a trabajar?

¡Te leo en comentarios!

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