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Traer a un cachorro es una experiencia muy guay, pero como en cualquier relación a largo plazo, el comienzo define mucho del éxito futuro. Una de las preocupaciones más habituales es como ayudar al cachorro para que se quede solo en casa y no lo pase mal.
Por suerte, con rutinas adecuadas y un enfoque preventivo, puedes evitar que tu pequeño peludo desarrolle este problema. Aquí te dejo estrategias respaldadas por la ciencia… y por años de errores de otros humanos como tú y yo
La relación con nuestro cachorro y la APS
Aunque no es el factor principal, la forma en cómo nos relacionamos con el cachorro y su tipo de personalidad, pueden ser factores que acaben jugando un papel clave en el desarrollo de la APS. Por ejemplo perros con apego inseguro tienen mayor probabilidad de desarrollar este trastorno. Así que si eres inconsistente con las pautas o no le ayudas a desarrollar autonomía, es muy posible que acabe desarrollando algunos problemas de ansiedad.
¿Qué puedes hacer?
Primero, crea un espacio seguro para tu cachorro. Sí, algo así como su propia “oficina privada” (aunque probablemente esté más decorada con juguetes chirriantes que con plantas de escritorio). Puede ser un parque, una habitación o una zona delimitada donde tenga su cama, agua y juguetes.
¡Importante! Este lugar no es para “castigos” sino un refugio donde se sienta cómodo incluso cuando estás ausente. La idea es adecuar estar dentro al principio poco tiempo, y poco a poco ir sumando minutos.
Otro tema importante es que no intentes desaparecer 8 horas de golpe el primer día; las ausencias progresivas son la clave. Empieza con unos minutos y aumenta gradualmente el tiempo. Tu cachorro debe aprender que, aunque te vayas, siempre vuelves…
Otro punto es evitar las despedidas dramáticas al estilo telenovela. Nada de “¡Mi amor, volveré antes de que lo notes!”, seguido de un portazo cargado de emoción. Despídete normal (a poder ser siempre con la misma la palabra) y sal por poco tiempo. Y también te tocará ir aumentando de forma progresiva los tiempos.
También te puedes plantear introducir juguetes interactivos como un Kong relleno de comida; así, mientras tú estás en el mundo resolviendo problemas humanos, él se dedica a resolver el dilema más importante de su día: cómo sacar la última pizca de paté del juguete.
¿Todo suma?
En muchas ocasiones no sabemos si hacer mejor una cosa u otra, porqué el tiempo es limitado. Y nuestra recomendación siempre es la misma. Todo suma para ayudar a tu perro. Así que selecciona 1 o 2 pautas que mejor te encajen, y ves poniéndolas a prueba. Al final todo puede ayudarte con eso.
Conclusión
Prevenir la Ansiedad por Separación en un cachorro es una inversión en la estabilidad emocional y el bienestar de tu perro. A través de rutinas predecibles, la creación de un espacio seguro y la práctica progresiva de ausencias, puedes construir un vínculo basado en la confianza y la seguridad, no en la dependencia.
Al final del día, criar un perro equilibrado no solo se trata de amor (que nunca sobra), sino de decisiones bien informadas que respeten sus necesidades como individuo.
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